Mujeres libres al servicio de los diferentes

Ante el Día Internacional de la Mujer, entrevista con sor Michela Carrozino

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ROMA, martes 6 marzo 2012 (ZENIT.org).- En el 69 se inscribe en la universidad y como muchas de sus compañeras no era indiferente a la idea de realizar profundos cambios. También ella se escapó de su casa, no detrás de sueños egoístas de liberación sino para ayudar a los últimos “aquellos con dificultades tan graves que ni siquiera pueden pronunciar la palabra gracias”.

Este fue el motivo que llevó a sor Michela Carrozino a elegir la obra de Don Guanella, donde se ha empeñado en la creación de asociaciones sin ánimo de lucro (Onlus) cuyos protagonistas son los jóvenes que quieren traer una renovación espiritual y cultural a la sociedad y derrumbar las barreras particularmente para las personas diversamente hábiles.

Para el Día Internacional de la Mujer, el 8 de marzo, ZENIT propone esta entrevista, una historia particular, como son las de miles de mujeres religiosas que eligieron a Jesús.

Sor Michela cuénteme un poco de usted y de su origen.

--Sor Michela: Nací en el sur de Italia, una tierra rica en relaciones humanas, en Marina di Belvedere. Era una estudiante muy vivaz. Me inscribí en la universidad en Nápoles y cuando los jóvenes estaban en revolución --el famoso 68- también yo comencé a pensar cómo realizar una revolución especial, la del amor. Un año después me escapé de casa para abrazar la vida religiosa. Cursé estudios en Roma en la universidad Gregoriana y en la Lumsa, donde fui docente por diez años.

¿Por qué decidió hacerse religiosa?

--Sor Michela: Me encontraba en un grupo de jóvenes cuando un sacerdote dijo: “¿Alguno se ha preguntado que hacer de su vida?”. Esta pregunta nunca me la había hecho. La reflexión y oración me llevaron a donar mi vida a Cristo.

¿Cómo conoció la obra Don Guanella?

--Sor Michela: Este es un hecho misterioso incluso para mí. No sabía ni siquiera que existieran las guanelianas. Era una estudiante de 17 años en un instituto superior. Debido a una tenaz defensa de una compañera porque el castigo que recibió era desproporcionado, injusto y dañoso respecto a la travesura cometida, no lograron convencerme de que debía regresar a dicho colegio.

Mi padre así tuvo que buscarme otro y eligió el de las guanelianas.

La primera humillación la recibió él, pues sus amigos le dijeron que había elegido uno con religiosas que se ocupaban de personas retardadas, mientras que su hija era normal. De hecho hoy Don Guanella es sinónimo de pobreza, emergencia, minusvalía.

¿Y por qué eligió esta congregación religiosa?

--Sor Michela: Me atrajo el amor que tuvo Don Guanella por aquellos que son de nadie y elegí una congregación en la que era posible poner al servicio mi vida con la gratuidad de no sentir decirme ni siquiera gracias.

Los primeros años trabajé con jóvenes tan graves que su agradecimiento lo demostraban con el afecto pues nadie sabía pronunciar la palabra gracias.

Usted realiza diversas iniciativas dentro de la obra de Don Guanella ¿verdad?

--Sor Michela: Además de dirigir el Centro de Búsqueda de la congregación, me ocupo de escribir la historia del fundador y de la congregación, me he dedicado a promover el desarrollo en tierras pobres.

Estoy convencida que fe y cultura con la gracia de Dios pueden generar todo tipo de obras de bien. En Calabria ha nacido la Asociación Oasi Federico, que se ocupa de las personas con minusvalía, 'Centro para todos Benedicto XVI' y cuenta con voluntarios, del grupo Mani Guanelliane, muchos de ellos estudiantes y licenciados.

Otra asociación es Mediterráneo sin Handicap que trabaja para favorecer un cambio de mentalidad y trabaja en los países en desarrollo: en estos países la pobreza es mucha y las personas con minusvalía son pobres entre los pobres.

¿Cómo nace Mediterráneo sin Handicap?

--Sor Michela: Nace cuando Juan Pablo II pide a la obra guaneliana “ampliar la tienda de la caridad”. No hay vocaciones suficientes para responder a tantas necesidades, pero se puede haciendo caminar el corazón, los pensamientos e involucrando a otros dentro de los proyectos que se proponen. Mirar a personas con minusvalía en la masa de los pobres, en donde todos tienen necesidades, es una sensibilidad que viene desde lo Alto. En muchos casos, hay una doble discapacidad, porque se suma la discriminación por ser mujer e incluso en los países occidentales.

¿En breve realizan un congreso, verdad?

--Sor Michela: Sí, en abril, del 19 al 21 estaremos en Madrid con “La paradoja de la discapacidad- Autonomía, capacidad, dependencia”. Con la adhesión de veinte países europeos y no. Estará la presencia del Cuerno de África. Aquí con el obispo de Yibuti, monseñor Bertín, hemos pensado hacer intervenir a Somalia y Yemen.

¿Cómo trabajan en estos lugares, quiénes son los voluntarios?

--Sor Michela: Buscamos implicar lo más posible a la gente del lugar. Las personas más sensibles son las mujeres. Nos hemos inventado un sistema que llamamos “terapia de familia”, una modalidad de intervención que involucra a las mamás de manera que puedan tomarse el cuidado de sus niños incluso con simples elementos de base. Hay niños discapacitados que tienen dificultades de movimiento, por ejemplo las mamás los llevan en brazos, en cambio según los casos las mamás les pueden ayudar a realizar pequeños progresos y convertirse en las primeras terapistas de sus hijos.

¿Y en los países musulmanes cómo trabajan?

--Sor Michela: Es muy lindo ver a estas mujeres, a veces con el burka, que se acercan. Ellas saben que somos de religión cristiana, ven que soy una religiosa, entretanto en estos casos las barreras caen. Las mujeres entran en sintonía y cuando tienen que proveer a alguien que se encuentra en dificultad saben ir más allá.

¿Por lo tanto las mujeres logran entenderse más allá de las barreras?

--Sor Michela: En las mujeres está lo que Juan Pablo II llamaba el genio femenino.

Ellas logran encontrar las vías para insinuarse en el corazón del otro más allá de todo. Respeto y diálogo recíproco permiten realizar el bien en cualquier contexto.

¿Y el acercamiento interreligioso, intercultural?

--Sor Michela: No es fácil, pero cuando existe una rectitud de fondo y una estima recíproca el diálogo surge espontáneo y es justo, y se superan incluso las dificultades. Las mujeres que tienen la caridad en el corazón y en las manos, una rectitud de conciencia y una visión lejana, para mí pueden estar en cualquier parte del mundo, pueden hablar con cualquier persona.

¿Por qué se ven más mujeres que hombres en las iglesias?

--Sor Michela: No se si este dato sea enteramente verdadero. De todos modos creo que la mujer tenga una apertura hacia Dios de gran amplitud. La mujer siente además un vínculo nupcial particularmente fuerte y no logra vivir sin amar y manifestar su amor, lo hace con Dios y es llevada a hacerlo con las personas más débiles.

Por H. Sergio Mora