Navarro-Valls: No habría sociedad de la comunicación sin la Iglesia

El portavoz vaticano y la relación entre cristianismo e información

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MURCIA (ESPAÑA), 23 oct (ZENIT.org).- La sociedad de la comunicación, tal y como hoy la conocemos, no hubiera podido tener lugar sin la Iglesia. Esta es, en resumen, la constatación que hizo Joaquín Navarro-Valls, portavoz de la Santa Sede, al intervenir en un encuentro de comunicadores católicos en el que participó en España este fin de semana pasado.



Valores como «el concepto de persona humana y lo que de él se deriva» fundamentan los principios del sistema informativo actual, constató el director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede. Ahora bien, se trata de conceptos surgidos precisamente gracias «a la tradición cristiana».

El Congreso, celebrado entre el 20 y 21 de octubre, en Murcia, contó con la participación de más de 800 personas, entre alumnos, profesores, periodistas y delegados de las diócesis españolas de Medios de Comunicación Social (MCS). El tema era «Iglesia y medios de comunicación. El Magisterio de la Iglesia».

La iniciativa ha sido organizada por la Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación de la Universidad Católica «San Antonio» de Murcia (UCAM).

Joaquín Navarro Valls, nacido en España en 1937, es portavoz de la Santa Sede desde 1984. Este médico psiquiatra descubrió tardíamente la pasión por el periodismo, convirtiéndose antes de recibir el nombramiento pontificio en corresponsal en Roma del diario «ABC», en donde cubrió durante varios años el área del Mediterráneo oriental.

Al portavoz vaticano, a quien le correspondió abrir el congreso de comunicadores con la ponencia «Iglesia y la sociedad de la comunicación», explicó que la Iglesia «ha desarrollado su modo específico de comunicación» a lo largo de la historia mediante «la familia, la liturgia, la catequesis, la escuela y la universidad católicas, el campo inmenso de las obras de asistencia y promoción social y, sobre todo, a través de una interacción en modo alguno clasificable que resulta de la pura convivencia de los cristianos en el medio social en que cada uno está».

Navarro Valls destacó que «la sociedad postmetafísica no garantiza la legitimidad histórica y social del cristianismo». Ahora bien, añadió, «la Iglesia no se siente incómoda en ese contexto cultural, y la razón es que ella misma ha contribuido decisivamente a crear las bases que soportan la sociedad de la comunicación».

El director de la Sala de Prensa de la Santa Sede insistió en que «el periodismo nace y crece en un ‘humus’ cultural hecho de valores cristianos». De hecho, un periodismo libre, constató, sólo puede crecer en una sociedad que adopta el concepto de persona humana y lo que de él se deriva. Conceptos propios de la tradición cristiana, como son los de la dignidad individual, la libertad, la tolerancia y la existencia de derechos humanos de carácter universal.

Fe y comunicación comercial
«La dialéctica entre la fe y la comunicación comercial se presenta como un fenómeno de confrontación de dos lógicas diversas», a la que se suma, a juicio de Navarro Valls, «la incapacidad para distinguir entre teología, catequesis e información».

No obstante, las dos lógicas conviven «y a veces hasta con innegable fortuna», destacando que el volumen de información sobre temas religiosos y de la Iglesia ha aumentado en los últimos años tanto en Europa como en el resto del mundo.

Participar en la dinámica de los medios
Como prueba de la capacidad comunicativa de la Iglesia, Navarro Valls puso el caso de Juan Pablo II. «El mundo de la comunicación parece haberse rendido a este pontificado», constató.

«El Papa ha sabido crear aquello que el lenguaje del periodismo más busca y necesita: el signo cargado de significado», añadió. Navarro rechazó la tesis de usar o servirse de los medios en el binomio Iglesia/sociedad de la comunicación, mientras que abogó por la participación en la dinámica de los medios de comunicación, lo que requiere «conocer la estructura semiótica de esa sociedad».

Por último, el portavoz del Vaticano enumeró los temas que la Iglesia quiere integrar hoy en el sistema de la comunicación comercial, entre los que destacan: la dignidad de la persona, el carácter sacro de la vida, la apertura trascendente de la existencia, la estructura moral de la libertad, el valor personal y social de la familia y la integración de la sexualidad humana en una antropología que incluya el amor y la procreación.