Negro futuro para Europa si no invierte en familia, según IPF

Presentado un informe en el Parlamento Europeo

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BRUSELAS, miércoles 11 de noviembre de 2009 (ZENIT.org).- Europa está inmersa en un invierno demográfico sin precedentes, con un panorama desolador y un futuro catastrófico. Es la conclusión del informe “Evolución de la Familia en Europa 2009”, elaborado por la Red Europea del Instituto de Política Familiar y presentado esta mañana en la sede del Parlamento Europeo.

La presentación corrió a cargo de Jaime Mayor Oreja, vicepresidente del Partido Popular Europeo (PPE), Cristina Muscardini, Eurodiputada italiana, Eduardo Hertfelder - Presidente de la Federación Internacional del Instituto de Política Familiar (IPF) y las representantes del IPF de Francia, Martha Thes y Amelie Gautier.

Según el informe, “el envejecimiento poblacional, la natalidad crítica, la escalada de los abortos, el desplome de la nupcialidad, la explosión de la ruptura familiar y el vaciamiento de los hogares son los principales problemas de los europeos”.

Europa está en una encrucijada histórica: hacer una apuesta verdadera e integral por la familia, la maternidad y la infancia o mantener las insuficientes ayudas que han provocado el panorama desolador actual y con unas perspectivas catastróficas en un futuro próximo”, afirmó Hertfelder durante la presentación.

Según los datos, los indicadores de población, de natalidad, de matrimonios, de ruptura familiar y de hogares han empeorado en los últimos 28 años.

Las personas mayores de 65 años ya superan en más de 6,5 millones a los jóvenes menores de 14 años, mientras que cada año nacen menos niños.

Además, según el IPF. “se está produciendo un desplome de los matrimonios, con cada vez menos matrimonios y mas rotos- 1 millón de divorcios anuales- y con los hogares vaciándose (2 de cada 3 hogares europeos no tienen ningún niño)”.

Según el presidente del IPF, esto “está provocando unos efectos constatables, tanto en la dimensión económica como en la social”.

“En lo económico, se está produciendo un incremento del gasto público por el envejecimiento poblacional, con un aumento de las partidas dedicadas a pensiones y gastos sanitarios. Gastos que, añadidos a los efectos que produce la caída de ingresos públicos por el déficit de natalidad pueden acabar por provocar la reducción/eliminación de prestaciones sociales y, al cabo, la quiebra del estado del bienestar”.

En cuanto a los efectos sociales, “emerge con toda intensidad una sociedad desestructurada por la ruptura familiar, con hogares cada vez más solitarios, con un individualismo creciente y una pérdida de los valores y referencias que hagan posible la cohesión social”.

Si no se cambia la tendencia, para el 2050 la población europea habrá perdido 27,3 millones de personas, una de cada 3 personas será mayor de 65 años y tan solo 1 de cada 8 personas será menor de 15 años, mientras que la edad media será de 46,7 años.

Respecto del aborto, el IPF habla de “explosión”: “Se han producido 28 millones de abortos en la UE desde 1990 convirtiéndose en la primera causa de mortalidad en Europa. Es el equivalente de la suma de las poblaciones de Malta, Luxemburgo, Chipre, Estonia, Eslovenia, Letonia, Lituania, Irlanda, Finlandia y Eslovaquia”.

Sin embargo hoy “Europa destina cada vez menos dinero a la familia: La ayuda destinada a la familia no solo ha caído hasta el 2,1% del P.I.B. en los últimos 10 años, sino que además, ha disminuido su peso con respecto a los gastos sociales, y apenas alcanza 1€ diario por persona.

Es necesaria, concluye el presidente del IPF, una “sensibilidad creciente hacia la problemática de la familia y tanto la Comisión como el Parlamento promueven el apoyo a la familia, la maternidad y la conciliación de la vida laboral y familiar como respuesta al invierno demográfico”