«Ni Ratzinger era tan progresista como se decía, ni ahora es tan conservador como se afirma»

Pablo Blanco ha escrito una biografía del cardenal

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PAMPLONA, viernes, 22 octubre 2004 (ZENIT.org).- El cardenal Joseph Ratzinger suscita pasiones. No sólo hay un «Club de Fans» del purpurado en Estados Unidos, sino que son muchos los estudiosos que le dedican tesis doctorales.



Es el caso de Pablo Blanco, que acaba de editar en castellano «Joseph Ratzinger. Una biografía» (Eunsa), en la que pretende «mostrar algo más de la vida de uno de los principales protagonistas de una teología situada entre dos milenios».

En declaraciones a Zenit, Blanco constata que el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe «es más conocido como personaje público», «sin embargo, nunca ha renunciado a expresar sus propias opiniones teológicas en libros y publicaciones, incluso después de ser obispo de Munich y prefecto en Roma. Así se lo pidió a Juan Pablo II y el Papa accedió gustoso. Esto hasta entonces resultaba algo insólito. De hecho, ¡hasta el mismo Papa ha publicado sus libros!».

Para Blanco, entre los temas importantes de la teología de Ratzinger están «el sentido de la Iglesia y de la comunión eclesial; la reivindicación de la verdad en un mundo escéptico; la relación entre verdad, historia y libertad; la necesidad de la razón y la inteligencia en el cristianismo; en fin, la unidad de verdad, amor y belleza».

Ante quienes afirman que Ratzinger pasó de «progresista» a «conservador», el autor del libro explica que Ratzinger «reconoce una cierta evolución en su pensamiento (renovarse o morir, se suele afirmar), pero desde luego no me parece que se dé en él el viraje tan radical y absurdo que afirman algunos medios de comunicación».

«Es difícil creer que un teólogo progresista alemán se convierta en un “Panzerkardinal”, en todo un Inquisidor, de la noche a la mañana», afirma bromeando. «Hay una continuidad clara en su pensamiento, aparte de las lógicas y evidentes evoluciones. Cuando uno aprecia un giro tan radical en otra persona, o bien se debe efectivamente al otro o, por el contrario, tal vez se deba también al cambio del propio punto de vista».

«Tal vez no ha sido Ratzinger el único en cambiar… No lo sé, pero ni creo que Ratzinger fuera tan progresista como se decía que era, ni ahora es tan conservador como se afirma», concluye Blanco.