Nicaragua: La familia está formada por un hombre y una mujer

La Iglesia reitera su posición sobre la diversidad sexual

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MANAGUA, jueves 24 mayo 2012 (ZENIT.org).- El obispo auxiliar de Managua, Nicaragua, monseñor Silvio Báez, ha reiterado este martes la posición de la Iglesia respecto a algunas demandas de que se permita, en el nuevo Código de la Familia, formar una familia y casarse entre personas del mismo sexo.

En un encuentro con directores de medios y periodistas, el obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio Báez dijo claramente que como colegio episcopal no tienen una posición oficial, pero estableció la visión de que Dios ha creado al ser humano, hombre y mujer, a su imagen y semejanza, y al hombre y a la mujer les ha confiado la reproducción para asegurar la continuidad de la humanidad y a ellos se les confía la educación de los hijos.

Precisó que para la Iglesia la familia es un patrimonio de la humanidad, pero no como una norma, sino como una buena nueva. “No todo lo que es legal es de por sí legal y bueno, como tampoco no todo lo que es bueno y moral tiene necesariamente que cristalizar en una ley”, dijo el prelado en alusión a la ley que se discute actualmente en la Asamblea Nacional, para agregar que cuando se aprueba una ley que tiene que ver con la familia se cree que todo se puede hacer y que es bueno para el ser humano.

Aseguró que están alerta a la discusión de un código que toca valores esenciales para la convivencia humana como la familia. Ahondó en que los obispos no se han pronunciado oficialmente para no darle mayor importancia de la que tienen a los grupos que se han pronunciado en las calles a favor de la diversidad sexual y matrimonio entre personas del mismo sexo. Estos grupos han llegado incluso a chantajear a diputados con hacer pública su vida privada y preferencias sexuales si no acceden a sus demandas.

Monseñor Báez aseguró que los pastores guardan un profundo respeto hacia personas de orientación sexual diversa de la que ordinariamente está la base de la familia.

“A estas personas las respetamos, las amamos y también tienen un lugar en la Iglesia”, dijo para destacar que “lo que nosotros en la Iglesia no podemos aceptar es el hecho como tal y proponerlo como si fuera una vía aceptable”.

Defendió esta posición como una postura de fe, del evangelio y de la postura milenaria de la Iglesia que ha vivido e interpretado la palabra de Dios. Preguntado sobre la posición del procurador de Derechos Humanos, Omar Cabezas, cuya cabeza han pedido las Iglesias evangélicas, monseñor Báez dijo que los obispos respetan las opiniones de las personas “y no estamos en un plan confrontativo con nadie”. “Nos parece una cosa anormal que un Procurador de Derechos Humanos tome posición por un determinado grupo cuando se debe respetar el derecho humano de todas las personas, pero es su posición y nosotros no entramos en confrontación, creemos que en un sistema democrático todo el mundo tiene derecho de expresar su propia opinión”, afirmó.

El obispo auxiliar de Managua ofreció una visión clara, al decir que se trata de un problema complejo, porque las causas son varias, y habría que valorar cada caso y pastoralmente ofrecer acompañamiento y atención a la persona, “pero no hay una única causa que se pueda proponer como receta y de modo dogmático, porque el problema es complejo”.

Al considerar que muchas personas sufren por eso, dijo que el camino de la Iglesia es lograr que todos alcancen lo que Jesús llama la alegría plena y completa. Pero a la vez destacó que “en todo caso, cualquiera sea la orientación sexual de un ser humano todos estamos llamado a ser dueños de nuestro propio cuerpo y de alguna manera orientar nuestro cuerpo, nuestra sexualidad y nuestro sentimiento según nuestros valores, según el bien de los demás y según la dignidad de la propia persona”. La Iglesia Católica ha sostenido que la sociedad tiene el derecho de considerar los aspectos éticos y morales de la vida de un individuo, que la legalidad es una cosa, pero también hay algo más en la vida humana que la legalidad, como la ética y la moralidad.

Por otra parte, el obispo de Matagalpa, monseñor Rolando Álvarez, dijo este martes que la Iglesia católica local no va a sustituir a los partidos políticos del país. Los obispos de la Conferencia Episcopal de Nicaragua iniciaron este miércoles en Ocotal, un encuentro ordinario para analizar diversos temas, entre ellos el de las próximas elecciones municipales a celebrarse en noviembre y que ya fueron convocadas oficialmente por el Consejo Supremo Electoral.

Monseñor Rolando Álvarez dijo, respecto a las elecciones municipales, que los obispos de la Conferencia Episcopal de Nicaragua continuarán iluminando las conciencias del pueblo nicaragüense con una opinión critica ante las diversas situaciones que se vayan dando en el país. “Como se ha dicho, nosotros en ningún momento somos una opción política, ni pretendemos serlo. Estamos convencidos que cualquier tipo de maridaje con cualquier poder, sea económico o el político o de otro tipo, nos empobrecería como pastores, nuestra fuerza está en Dios y en la fe de nuestra gente, no necesitamos más fuerzas que esas dos”, expresó.

El prelado puntualizó que mantendrán una palabra profética, de fe y esperanza. Dijo que durante su reunión en Ocotal los obispos reflexionarían sobre las elecciones municipales para asumir una postura, que en este momento no tienen. “En su momento van a tener una posición oficial colegiada de toda la Conferencia Episcopal sobre las elecciones e indudablemente en su momento la Iglesia va a pronunciarse pastoralmente en torno a las elecciones municipales”, aseguró.

Monseñor Silvio Báez dijo que la Iglesia no tiene propuestas ideológicas ni políticas concretas, ni propone algún sistema político en particular, ni tampoco usurpar el papel del estado, ni el de los partidos políticos. “La Iglesia se mueve a otros niveles, se mueve a nivel de la educación de la conciencia, en el plano de los valores”, especificó, agregando que su misión viene del Evangelio de libertad y vida de Jesucristo y de iluminar la inteligencia con la verdad y de estimular la voluntad de las personas para que cumplan con la justicia y el bien de acurdo a las exigencias del presente. “La Iglesia no tiene ni soluciones técnicas ni es una tercera vía alternativa frente a cuestiones políticas”, concluyó.