Nicaragua: Sacerdotes, “se callan o los matamos”

Varios párrocos amenazados, tensión entre los fieles

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MANAGUA, martes 4 de octubre de 2011 (ZENIT.org).- Se ha hecho público en Nicaragua que varios párrocos han sido amenazados. Un dato preocupante tras el reciente asesinato del párroco de La Concepción, Marlon Pupiro.

Este país vive un delicado momento político, con unas elecciones generales a las puertas y el presidente Daniel Ortega decidido a perpetuarse en el poder, situación denunciada por la Iglesia católica, junto a la corrupción y otros males que afectan al país.

El secretario de la Conferencia Episcopal de Nicaragua y obispo de la diócesis de Chontales y Río San Juan, monseñor Sócrates René Sándigo Jirón, aseguró –según reportaba el 1 de octubre El Nuevo Diario de Managua- que hay preocupación en la Iglesia católica por la falta de investigación a fondo del crimen contra el padre Marlon Pupiro y el acoso que sufren algunos párrocos del país.

Tras el asesinato del párroco de La Concepción, Marlon Ernesto Pupiro, varios sacerdotes de Managua y Masaya han dado cuenta de algún hecho extraordinario que les ha llamado la atención en relación a su seguridad.

“Hay un poco de desencanto [de la Iglesia católica] con la Policía… las iglesias, los templos, han sido víctimas de robo, pero no han tenido respuestas positivas. Yo mismo en Chontales he seguido tantos casos de robos en los templos, de bienes de los sacerdotes, y poniéndose la denuncia no hemos tenido ni una sola respuesta positiva por parte de la policía. Eso ha creado desencanto en el clero. De tal forma, que cuando sucede algo [el clero] ve como una pérdida de tiempo buscar a las autoridades policiales”, expresó el obispo.

El prelado consideró que los sacerdotes son personas serias, maduras y responsables, que no van a inventar las amenazas de muerte.

“No es extraño que después del asesinato del padre Marlon Pupiro, estas cosas [las denuncias de amenazas] estén aflorando, ya que puede ser que los sacerdotes habían manejado en silencio esto, y ahora están viendo oportuno sacarlo a luz para que los demás religiosos tengan más cuidado, para que no les vaya a suceder nada”, reiteró.

Consideró que “la policía se debe a todos y tiene que resguardar la seguridad de todos los ciudadanos. Es verdad que los sacerdotes tal vez están más expuestos por ser personas del público, y su opinión puede causar reacciones negativas y positivas… y por ello pueden estar mas expuestos a cualquier delincuente que no esté contento. Por eso la policía debe tener mayor atención para los sacerdotes”.

“Quisiera entender que [la policía] tiene muchas ocupaciones, no tiene muchos recursos, quisiera entender que hay muchas demandas de atención, y tal vez consideraría que ven con mayor importancia a otra área como el narcotráfico, pero más no puedo opinar. Sin duda, está obligada a resguardar la seguridad de todos los ciudadanos”, puntualizó el obispo.

Monseñor Sándigo Jirón manifestó que los párrocos tienen que ser más prudentes, aunque ello afecte su trabajo pastoral.

“Si un sacerdote es llamado por la noche para atender a algún enfermo en una casa o en un hospital, es mejor que no vaya, porque podría caer en una trampa. Este tipo de medida, lamentablemente, va a afectar la vida pastoral… el sacerdote debe tener cuidado de no aceptar cualquier tipo de invitación, a menos que conozca a la familia”, dijo.

El prelado manifestó que quieren que siga prevaleciendo el valor de la vida, el respeto, la moralidad, la convivencia y que se mantenga la libertad de expresión.

También indicó que si se mantiene esa línea de amenazas en contra de los párrocos, sería grave para el país, porque “estaríamos hablando de terrorismo, pero confío en que nunca vamos llegar a ese punto… Si esas personas siguen tocando a los sacerdotes, estarían tocando al 90% de la población que nos apoya”, concluyó.

Según informaba el 27 de septiembre el diario La Prensa de Managua, recientemente se conoció que varios párrocos han sido amenazados. Según este medio, uno de los sacerdotes advirtió a su feligresía que tienen información de que las homilías de los sacerdotes están siendo grabadas por personas ajenas a la Iglesia católica. Fuentes extraoficiales señalaron que existen orientaciones (no identifican de dónde provienen) de intimidación hacia los sacerdotes.

En algunos casos, las amenazas se han hecho directamente, a través de mensajes de texto a sus teléfonos móviles; en otros, disfrazados de robo o mensajes cifrados.

Extraoficialmente se conoció que la jerarquía católica ha recomendado a los sacerdotes ser prudentes al referirse a este tema, por lo que estos han optado por callar.

El diario La Prensa dice conocer nombres de sacerdotes que han manifestado esta situación. Uno de ellos expuso su problema a través de las redes sociales, en las cuales los feligreses se solidarizan y proponen cadenas de oración por la seguridad de los presbíteros.

Este sacerdote confió que a través de mensajes de texto recibidos en la madrugada del día anterior le advirtieron que era mejor que los obispos callaran o de lo contrario podían ser asesinados. “Se callan o los matamos”, decía el texto. El sacerdote aseguró que comunicó el caso a la ministra de Gobernación, Ana Isabel Morales.

El párroco de Masatepe Luis Alberto Herrera aseguró –informa el periódico Nuevo Diario- que existe un temor generalizado entre los sacerdotes, y ha tomado la decisión de dejar evidencias de las situaciones extrañas que han pasado en la casa cural de ese municipio.

El padre Herrera, de 34 años, dijo en la misa dominical pasada, que recibe llamadas mudas, un vehículo aparca frente a la casa cural a media noche, y el timbre que suena insistentemente a esa misma hora. Aunque no lo han amenazado directamente, dijo querer compartir con los fieles las situaciones extrañas para dejar evidencia y no guardárselo solo él.

La Iglesia católica recibió el 26 de septiembre otro aviso. El párroco de San Antonio, en Jinotepe, Carazo, Rafael Ofarri pidió “respeto” para todas las iglesias católicas, ante el último acontecimiento donde resultó agredido el vigilante de turno de su parroquia. El sacristán, Juan Ramón Masís Norori, de 63 años, fue salvajemente golpeado en la cabeza por desconocidos que entraron en la iglesia presuntamente para robar las colectas depositadas en los cepillos. La policía informó que recibió tres golpes en la cabeza, presuntamente con una llave inglesa.

“Unos vecinos de la iglesia me llamaron, e inmediatamente me trasladé, y cuando observé que el sacristán tenía su cabeza y su rostro bañados en sangre, producto de los golpes que le propinaron, autoricé que fuera trasladado al hospital Santiago, de Jinotepe. Pensamos que los delincuentes querían robar el dinero de las alcancías, y no sabemos si hasta el Santísimo. Pero a pesar de lo que ocurre en nuestras iglesias, pedimos que se respete a las autoridades y templos católicos de nuestro país”, afirmó el párroco.

Según registros oficiales, ya son cuatro las veces que elementos desconocidos han penetrado en la iglesia de San Antonio. Esta última vez le robaron el móvil al sacristán.

La señora Josefa Sotelo, vecina de la iglesia, expresó que están “asustados”. “Ahora pueden atacar a cualquiera de las personas que estemos orando, ya que la iglesia de día y de noche pasa abierta para los feligreses. En esta ocasión, el padre decidió cerrarla con candados para evitar cualquier desgracia, es lamentable esta situación”, dijo.

Todas estas intimidaciones se suman a sucesos señalados por representantes de la Iglesia, como el obispo auxiliar de Managua Silvio Báez, que denunció robos en el seminario La Purísima, el robo de una maleta de su vehículo, y el del ordenador del obispo de Granada Jorge Solórzano. También reveló que una noche, tres hombres lo encañonaron en la carretera Norte, cuando detuvo su vehículo ante un semáforo.

El obispo de León César Bosco Vivas calificó de “cobarde” cualquier amenaza en contra de los representantes de la Iglesia católica e instó a denunciar a la policía cualquier tipo de intimidación. “Creo que es fácil rastrear algunas comunicaciones y amenazas de celulares, no creo que sea imposible. Si hay amenazas, es mejor denunciar el caso a tiempo, para que sea corregido”, dijo.

El prelado reconoció implícitamente que el origen de estos hechos puede deberse a una actitud crítica de la Iglesia: “Las críticas que se vierten son con el deseo de que se corrijan los errores, y por parte de la Iglesia se han hecho estas denuncias en las cartas y documentos nuestros, pero no con el plan de provocar una ruptura con el Gobierno, y menos aún, convertirnos en un partido de oposición”, concluyó.

Por Nieves San Martín