“Nicaragua una vez más ha visto manchar su suelo con sangre inocente”

Comunicado del clero de Managua y oración por las elecciones

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MANAGUA, lunes 10 de octubre de 2011 (ZENIT.org).- En su asamblea mensual de octubre, el clero de la Archidiócesis de Managua, hizo memoria de su hermano sacerdote el padre Marlon Ernesto Pupiro García, víctima, de “un crimen infame”, afirma el comunicado de fecha 4 de octubre, firmado por 118 presbíteros.

“Al enterarnos con gran dolor y aflicción de la noticia del asesinato del padre Marlon –comunican los sacerdotes de Managua--, cuyo servicio sacerdotal a la Iglesia ha quedado sellado con la ofrenda de su vida, todos nos dimos cita en la parroquia de la Concha para profesar nuestra fe en la resurrección ante el cuerpo de nuestro hermano sacerdote, para llorar su partida, para encomendar su alma, a la vez que pedíamos su intercesión ante el Señor del Cielo por nuestro país, que una vez más ha visto manchar su suelo con sangre inocente”.

Los sacerdotes se reunieron nuevamente al concluir el novenario en dicha parroquia, para adherirse al comunicado de los obispos de Nicaragua.

“Hemos acogido la invitación que nos hicieron al perdón, como Cristo nos lo enseñó desde la cruz del Gólgota”, subrayan los presbíteros.

“Sin embargo, como ya lo hicieron ellos en esa ocasión –añaden--, seguimos exigiendo a la Policía Nacional y a la Fiscalía General de la República,  que se dé a conocer la verdad, superando las deficiencias e incongruencias que hasta este momento ha presentado el proceso investigativo, y así poder perdonar a los verdaderos responsables de este vil asesinato. El caso no está cerrado, ¡no puede cerrarse mientras la sangre de nuestro hermano sigue clamando al cielo!”.

A distancia de un mes y medio de su partida, dice el comunicado, “no podemos menos de expresar nuestra más profunda reprobación de pastores ante este horrendo crimen cometido con saña que, además de herir de manera cruel la dignidad de la persona, ofende gravemente el sentimiento de amor que nuestro pueblo de Nicaragua profesa a sus sacerdotes”.

Y aseguran que la comunidad parroquial de la Concha y todos sus fieles les han manifestado en todo momento “su repudio ante el intento de manchar la memoria del padre Marlon y su solidaridad al conocer las cobardes amenazas que muchos sacerdotes han recibido de manera anónima”.

Ante la cercana contienda electoral, concluyen los sacerdotes de Managua, “elevamos fervientes plegarias por los hijos de esta Patria, para que deponiendo para siempre todo atisbo de violencia o de venganza mezquina, logremos hacer cada vez más accesible el camino de la justicia, el derecho, la libertad y la tolerancia recíproca entre los nicaragüenses”.

Por otra parte, los obispos de Nicaragua han hecho público el texto de una oración para pedir por el país en este momento crucial para su futuro y cuando se aproximan las elecciones generales.

Este es el texto: “Oh Dios, Padre Nuestro,/que con admirable providencia/gobiernas y diriges todas las cosas,/mira con amor y misericordia/a tu querido pueblo nicaragüense/que se prepara a elegir,/este seis de noviembre,/a sus autoridades/y quiere reconstruir su futuro/con la verdad,/la institucionalidad/y los valores morales”.

“Danos la sabiduría y claridad,/para elegir a las personas/más adecuadas,/que se destaquen por su honestidad,/sinceridad y entrega,/por el conocimiento de las principales necesidades de/Nicaragua y que presenten/propuestas claras y realistas,/promoviendo la reconciliación,/la justicia, la paz, el progreso/y el bien común”.

“Bendice a todas las personas/que habitamos este cielo/azul y blanco:/nacionales y extranjeros,/hombres y mujeres de buena/voluntad/y haz que iniciemos/una nueva etapa,/preocupándonos por regenerar/nuestra Patria/en la institucionalidad y el estado/ de derecho;/promoviendo los valores cívicos,/morales y religiosos,/la democracia y/ participación de todos/buscando el bien común/especialmente de los más/pobres y necesitados”.

“Virgen y Madre Inmaculada/Ruega por nosotros/Beata Sor María Romero/Ruega por nosotros/Todos los Santos y Santas de Dios/Rueguen por nosotros”.

Por Nieves San Martín