Nigeria: secuestrado el vicecanciller de la Universidad Veritas

Los obispos expresan su malestar por la ola de crímenes

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ABUJA, domingo 4 de julio de 2010 (ZENIT.org).- Los obispos católicos de Nigeria han expresado su malestar ante el índice de crímenes registrados en este país de África occidental y por el secuestro del vicecanciller de la Universidad Veritas, según informa la agencia africana CISA.

En una declaración emitida por el presidente de la Conferencia Episcopal, arzobispo John Onaiyekan, el prelado afirma: “Nosotros, los obispos católicos de Nigeria estamos realmente preocupados por esta última evolución que es una amenaza a la aportación de la Iglesia al desarrollo de la educación en el país. Mientras la condenamos categóricamente, rezamos por un cambio de corazón de quienes están implicados”.

El vicecanciller de la Universidad Católica Veritas de Nigeria, profesor Justin Ukpong y su chófer fueron secuestrados por personas desconocidas el 24 de junio pasado, hacia las 7 de la tarde, cuando el vicecanciller estaba a punto de entrar en su casa, no lejos de la Universidad.

Mientras que no se conoce todavía el paradero del vicecanciller y su chófer, los secuestradores no han pedido todavía un rescate, pero se les ha urgido a que hablen con el arzobispo a cargo de la institución.

Varios llamamientos de nigerianos bien significados, a través de sus número de contacto de teléfono GSM, que han intercedido para la liberación del vicecanciller secuestrado y su chófer, han sido rechazados por los secuestradores.

A finales de mayo, tres mujeres estudiantes de la Universidad fueron secuestradas en su residencia en Obehie. Estas estudiantes fueron sin embargo liberadas después de diez días sin el pago de ningún rescate.

Los obispos piden a los secuestradores la liberación del vicecanciller y su conductor ilesos y sin condiciones.

Los prelados hacen también un llamamiento a los gobiernos federal y estatal y a los agentes de seguridad para que hagan todo lo que esté en su poder para garantizar la seguridad de las vidas y propiedades de los ciudadanos ejemplares de Nigeria.

Por Nieves San Martín