Nigeria: violencia étnica, y no religiosa, afirma arzobispo

Los enfrentamientos han causado 500 muertos en las últimas horas

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ABUYA, martes 9 de marzo de 2010 (ZENIT.org).- Los violentos enfrentamientos que han dejado un balance provisional de quinientos fallecidos en el Estado nigeriano de Plateau responden a la violencia étnica y no religiosa.

Lo aseguró este lunes el arzobispo de Abuya, monseñor John Olorunfemi Onaiyekan en una entrevista vía telefónica a Radio Vaticano desde la capital nigeriana.

“Fácilmente la prensa internacional es llevada a decir que son los cristianos y los musulmanes los que se matan”, lamentó.

“Pero éste no es el caso, porque no se mata a causa de la religión, sino por reivindicaciones sociales, económicas, tribales y culturales”, explicó.

En las últimas horas, pastores nómadas de etnia fulani y religión musulmana atacaron las localidades de Dogo Nahawa, Ratsat y Zot (cercanas a la capital del Estado, Jos), cuyos habitantes son mayoritariamente de etnia berom y religión cristiana.

Según monseñor John Olorunfemi Onaiyekan, “se trata del clásico conflicto entre pastores y agricultores, pero los fulani son todos musulmanes y los berom son todos cristianos”.

Tras la masacre, numerosos soldados vigilan las localidades, y las autoridades locales han arrestado a noventa y cinco personas.

Pero, según el arzobispo, el Gobierno es “muy débil” y parece no tener la capacidad de garantizar la seguridad de todos los ciudadanos.

No es la primera vez que afloran tensiones de este tipo. El pasado mes de enero, más de trescientas personas murieron en tres días de enfrentamientos entre grupos musulmanes y cristianos en Jos.

En aquel momento, el arzobispo de Jos, moseñor Ignatius Ayau Kaigama, también rechazó que se tratara de un conflicto religioso.

En esta ocasión, el arzobispo de Abuya quiso explicar que en Jos los dos grupos se mezclan y la rivalidad para controlar las tierras es más fuerte que en otros lugares.

“A los fulami, que van siguiendo a su ganado, los encontramos por toda Nigeria, pero cuando se encuentran en otras zonas no se dicen propietarios de la tierra -indicó-. En Jos, en cambio, pretenden serlo”.

Además, continuó, “parece que los pastores musulmanes fulani siempre tienen el apoyo de sus hermanos del norte de Nigeria”.

Un factor que no favorece la paz es la facilidad con la que las armas circulan por la zona, debido a las guerras y la violencia que rodean al país.

En este sentido, el arzobispo dijo que “es muy fácil encontrar personas que vengan a combatir sólo por un puñado de dólares”.



Ante esta situación, la Iglesia continúa trabajando para promover las buenas relaciones entre cristianos y musulmanes.

“También tratamos de llegar a un acuerdo para intentar domar la violencia y comprometernos juntos para afrontar los problemas concretos, políticos y étnicos”, explicó el prelado.

“Rezamos por la paz, por el buen gobierno, por la verdad -añadió-. Y rezamos también para que la gente reconozca que la única manera de sobrevivir en este país es que se nos reconozca como hermanos y ciudadanos del mismo país”.