Niños y televisión: No basta prohibir, hay que proponer buenos programas

Invitación de Juan Pablo II a los periodistas católicos

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CIUDAD DEL VATICANO, 19 abril 2002 (ZENIT.org).- Juan Pablo II ha hecho un llamamiento a los medios de comunicación, en especial a los canales de televisión e Internet, a prestar particular atención al bien de los niños, que en ocasiones pasan más horas ante sus pantallas que con sus padres.



«Con frecuencia --constata el pontífice-- la televisión se convierte para los muchachos en el principal punto de referencia, con valencias y funciones impropias, que ejercen una influencia negativa sobre su desarrollo, en especial cuando están ante la pequeña pantalla durante un período prolongado que llega casi a sustituir la presencia de los padres».

En un mensaje dirigido a la Unión Católica de Prensa Italiana (UCSI), que celebraba este viernes un congreso en Roma sobre «Muchachos y medios de comunicación», el obispo de Roma constata que hay pocos programas adaptados a los más jóvenes.

«Es, por tanto, urgente realizar productos que, respetando las dinámicas pedagógicas y los valores éticos, tengan en cuenta la sensibilidad y las exigencias educativas de los muchachos», propone a los más de tres mil periodistas que forman parte de la asociación.

«No basta con poner prohibiciones para tutelar a los pequeños», advierte Karol Wojtyla, es necesario producir «programas que promuevan el crecimiento de la persona, el sentido del bien, la capacidad para afrontar correctamente los aspectos más difíciles de la existencia».

En particular, menciona la importancia de saber proponer «las verdades religiosas, capaces de ofrecer respuestas adecuadas a las preguntas más profundas, que acompañan el crecimiento y el desarrollo de la persona».

El Santo Padre afronta la relación de otros medios de comunicación con los niños y adolescentes, en particular Internet, invitando a los comunicadores a comprometerse, «con discernimiento y al mismo tiempo iniciativa», para ofrecer servicios «que garanticen a las futuras generaciones un ambiente resguardado de toda manipulación y abuso».