No es verdad que exista un secreto todavía ocultado de Fátima

Afirma experto en las apariciones marianas

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FÁTIMA, miércoles 2 mayo 2012 (ZENIT.org).- “No es verdad que exista un secreto todavía ocultado de Fátima”, afirma a ZENIT un experto en los sucesos de las apariciones de este lugar mariano de Portugal.

“No es verdad que exista un secreto todavía ocultado de Fátima”, todo fue ya revelado –afirma Jaime Vilalta Berbel, desde el Santuario de Fátima- e incluso la Iglesia hizo un intento de interpretación a través del documento "El Mensaje de Fátima", que se presentó en el Vaticano el 26 de junio del 2000, y que firmó el entonces prefecto de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, cardenal Ratzinger.

Vilalta hace estas afirmaciones a raíz de la amplia difusión que se está dando al libro, impreso en Canadá y titulado "El Secreto, todavía ocultado", de Christopher A. Ferrara, y que se distribuye gratuitamente desde Vigo, España, y utilizando también el nombre de “Cruzada Internacional del Rosario de Fátima”, en España y también en Estados Unidos.

La campaña se dirige específicamente contra el secretario de Estado vaticano, cardenal Bertone, a quien se acusa de ocultar "las palabras de la Virgen, contenidas en el Tercer Secreto de Fátima.

Según Vilalta, quién informó e indicó que no había nada ocultado fue la propia hermana Lucía y fue también publicado en la mayoría de libros que sobre Fátima han sido escritos desde aquel 26 de junio de 2000, cuando el Vaticano publicó el texto íntegro del "Secreto de Fátima", incluso con fotocopia del manuscrito de la hermana Lucía, y con la interpretación que la Iglesia, a través de la Congregación de la Doctrina de la Fe y en la persona del entonces prefecto cardenal Ratzinguer.

A propósito del libro "El Secreto, todavía ocultado" y el argumento que da en cuanto a que fue una consagración incumplida, la Consagración de Rusia --precisamente hizo ahora 28 años de aquel 25 de marzo de 1984- el beato Juan Pablo II la realizó "en unión con todos los obispos del mundo" a los que había escrito el 8 de diciembre de 1983, en las cerca de 2.600 diócesis del mundo y, aunque no mencionó la palabra Rusia, en el texto del "Acto de ofrecimiento y consagración a la Virgen, realizado arrodillado frente a la pequeña imagen blanca de Nuestra Señora de Fátima, expresamente llevada del Santuario de la Cova da Iría en Portugal a Roma, el beato Juan Pablo II dijo expresamente: "De modo especial te confiamos y consagramos a aquellos hombres y aquellas naciones que tienen una necesidad particular de esta entrega  y de esta consagración... Ilumina especialmente a los pueblos de los que Tú misma esperas nuestra consagración y nuestro ofrecimiento".

Así mismo y en cuanto a este mismo argumento de que "la Consagración de Rusia aún no se ha cumplido" y de que fue deliberadamente omitida, para evitar ofender a los rusos ortodoxos, se cita al padre Nicholas Gruner. En 1992, Gruner organizó en Fátima un encuentro --considerado pirata por la diócesis de Leiría y por el Vaticano- para debatir el tema. Gruner defendía que el santo padre no había mencionado explícitamente a Rusia, tal como debía haber sido, y que por eso no era válida la consagración. Gruner defendía que existía un complot que pretendía silenciar el Mensaje de Fátima y mas en concreto "el tercer secreto de Fátima", en realidad la 3ª parte del Secreto, cuando se sabe por la hermana Lucia que todo fue ya revelado.

Algunos entendidos como el padre Luciano Guerra, rector que fue del Santuario de Fátima, en la Escuela de Formación Teológica de Legos de Leiría, en 2000, dijo que: "a pesar de que el cardenal Sodano, entonces secretario de Estado del Vaticano, expresase en Fátima la idea de que los acontecimientos a que se refería el Secreto de Fátima, parecían referirse al pasado, no excluyó que el mensaje sirviera para el futuro”.

El actual obispo de Leiría-Fátima monseñor Antonio Marto, con fecha 11 de octubre de 2007 , al referirse al Congreso "Fátima para el Siglo XXI" dijo: "Fátima no se agotó, no se cumplió totalmente. Fátima tiene también un significado permanente... tenemos un camino muy abierto para Fátima, en el siglo XXI, sin con todo cerrar puertas a las sorpresas de Dios. Creo que hasta la conmemoración de los cien años de las Apariciones, el Señor nos traerá aún sorpresas que en este momento, ni nos pasan por la mente, ni por la imaginación para descubrir aún mas facetas de la belleza y de la riqueza de este mensaje".