No hay novedades por parte de la Iglesia sobre la pertenencia a la masonería

Aclara el regente de la Penitenciaría Apostólica

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ROMA, viernes, 2 marzo 2007 (ZENIT.org).- ¿Puede un católico entrar en la masonería? A esta pregunta ha respondido negativamente el congreso celebrado este jueves en la Facultad Pontificia Teológica San Buenaventura.



El encuentro, celebrado en colaboración el Grupo de Investigación e Información Sociorreligiosa de Italia (GRIS), fue presidido por el obispo Gianfranco Girotti O.F.M. Conv., regente del Tribunal de la Penitenciaría Apostólica, quien aclaró que el juicio de la Iglesia sobre esta materia no ha cambiado.

La Iglesia, recordó, siempre ha criticado las concepciones y la filosofía de la masonería, considerándolas incompatibles con la fe católica.

El último documento oficial de referencia es la «Declaración sobre la Masonería», firmada por el entonces prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Joseph Ratzinger, el 26 de noviembre de 1983.

El texto afirma que los principios de la masonería «siempre han sido considerados inconciliables con la doctrina de la Iglesia; en consecuencia, la afiliación a las mismas sigue prohibida por la Iglesia».

«Los fieles que pertenezcan a asociaciones masónicas se hallan en estado de pecado grave y no pueden acercarse a la santa comunión», añade la declaración firmada por el actual Papa..

El sacerdote Zbigniew Suchecki O.F.M. Conv., experto en la materia, citó el número 1374 del Código de Derecho Canónico, donde se lee: «Quien se inscribe en una asociación que maquina contra la Iglesia debe ser castigado con una pena justa; quien promueve o dirige esa asociación, ha de ser castigado con entredicho».

«Los intentos de expresar las verdades divinas de la masonería se fundamentan en el relativismo y no coinciden con los fundamentos de la fe cristiana», afirmó el experto en la materia.

En el encuentro participaron exponentes de las asociaciones masónicas y grandes maestros.

Monseñor Girotti hizo referencia a las declaraciones de algunos sacerdotes que públicamente se han declarado miembros de la masonería, y pidió la intervención de «sus directos superiores», sin excluir que «de la Santa Sede puedan venir medidas de carácter canónico».