“No podemos quedarnos impasibles ante la explotación sexual de la mujer”

La Asociación Comunidad Papa Juan XXIII pide una lucha “seria” contra la prostitución

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CIUDAD DEL VATICANO, jueves 19 de junio de 2008 (ZENIT.org) Los gobiernos deben afrontar seriamente el problema de la prostitución con medidas encaminadas a la supresión de este fenómeno, afirma el responsable general de la Asociación Comunidad Papa Juan XXIII, Giovanni Paolo Ramonda.

En un artículo publicado en L'Osservatore Romano, Ramonda afirma que "en el tercer milenio, la mercantilización de la persona es un fenómeno que aún hay que combatir", y ante el cual los cristianos "no podemos quedarnos impasibles y resignados".

"A las mujeres esclavizadas por la prostitución no hay que consolarlas ni asistirlas, hay que liberarlas", afirma.

La explotación sexual de la mujer, afirma Ramonda, no supone "el encuentro de dos libertades, la de la prostituta y la del cliente" sino que es "consecuencia directa de sistemas injustos en los que las víctimas, para mejorar sus condiciones de vida o simplemente para sobrevivir, se convierten en mercancía fácil para traficantes sin escrúpulos".

Para el responsable de la asociación, la situación se ha agravado con la inmigración masiva al Occidente rico que ofrece el bienestar fácil, con lo que "intermediarios y explotadores han organizado verdaderas bandas a costa de las mujeres más indefensas, alimentando un incremento de violencias y crueldades".

Recordando las condenas expresadas por los dos últimos Papas, Ramonda pide a los Gobiernos que actúen de forma determinante contra la prostitución como una forma de violencia sexual. "El respeto por el prójimo no es sólo la regla fundante de nuestra religión, sino una conquista imprescindible en el plano de la cultura y de la civilización".

"Don Oreste Benzi, fundador de nuestra asociación, sostenía que ninguna mujer nace prostituta, pero que siempre hay alguien que la hace serlo".

Más penas a los traficantes

Para acabar con este fenómeno, Ramonda cree que no caben soluciones "tolerantes": no es posible, afirma, "hacer pasar por legítimo lo que es expresión de mera posesión de la persona reducida a objeto, de ofensa a la dignidad y a la libertad de las conciencias. Un acto injusto sigue siéndolo más allá de las situaciones que lo condicionan"

"Es desconcertante la tesis de quienes piensan poder resolver el problema circunscribiéndolo a áreas urbanas con luces rojas, o dando el negocio en gestión a cooperativas. ¿Cómo es posible contrarrestar un mal delimitándolo geográficamente o regulándolo con normas? También el robo es un mal, como tantas otras formas de abuso que niegan el sentido del prójimo, pero nunca se ha pensado combatirlo disciplinándolo o regularizándolo para concederle apariencia de legitimidad".

La solución es que los gobiernos aprueben instrumentos legislativos apropiados que "permitan la represión del fenómeno actuando contra los responsables de las bandas, agravando los controles y las penas".

Este endurecimiento debe ser acompañado de una regeneración de los valores, "indispensable para permitir a los jóvenes crecer en una sociedad más sana y menos hipócrita".

"Un Estado atento y prudente debe ser vigilante en la salvaguardia del bien común si quiere promover el verdadero crecimiento humano y cultural de sus ciudadanos, en lugar de someterse a soluciones hipócritas y rápidas, que son útiles a los 'listos' sin escrúpulos de siempre".

La Asociación Comunidad Papa Juan XXIII fue fundada en 1968 en Italia por el sacerdote Oreste Benzi (fallecido el pasado 2 de noviembre), y se dedica a la recuperación de ex drogadictos, personas con minusvalías, menores marginados y ex prostitutas. Está presente en veintisiete países de Europa, África, Asia y América Latina.

La Asociación hasta ahora, ha ayudado a cerca de 6.000 chicas a abandonar la prostitución.

Más información: www.apg23.org