No tener miedo del Señor: Consejo a los jóvenes del cardenal Bertone

“En Jesús y su Evangelio está la verdadera felicidad”, dice en Punta Arenas

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SANTIAGO, jueves, 7 de abril de 2010 (ZENIT.org).- Luego de visitar el Museo Salesiano y el Santuario de María Auxiliadora en Punta Arenas, el secretario de Estado de Benedicto XVI no ocultó su emoción en el encuentro que mantuvo este jueves con jóvenes de los colegios católicos de Magallanes.

"En Jesús y su Evangelio está la verdadera felicidad", les dijo el cardenal Tarcisio Bertone S.D.B., según informa la Conferencia Episcopal de Chile.

En su segundo día en Punta Arenas, el cardenal Bertone dirigió su palabra a los más de 400 jóvenes de colegios católicos de la diócesis, que se reunieron con él en el Liceo María Auxiliadora, y disfrutó de una representación artística de las Bienaventuranzas. 

El secretario de Estado invitó a los jóvenes a prestar atención a la llamada del Señor al sacerdocio, a la vida consagrada, o al matrimonio: "No teman; Él sabe dar un gozo profundo a quien responde con generosidad, como los primeros misioneros de esta tierra". 

"Ustedes representan un enorme potencial para el presente y futuro de nuestra Iglesia como discípulos misioneros de Jesús. Ustedes son sensibles a descubrir su vocación de ser amigos de Jesús. Están llamados a ser, como ha dicho Juan Pablo II, centinelas del mañana; y en su búsqueda de sentido de la vida deben ser capaces de sentir el llamado particular que el Señor Jesús les hace", agregó el pastor, y recalcó que lo más importante es la experiencia de encontrarnos con Jesucristo, quien nos ama incluso cuando le damos la espalda. 

"Les invito a vivir su vida cristiana como una verdadera amistad con el Señor. No teman su amistad, búsquenlo, síganlo, les aseguro que no quedarán defraudados", enfatizó. 


Salesianos en Magallanes
El cardenal salesiano recorrió con profunda emoción el Museo Salesiano, donde pudo enterarse de la historia indígena de la zona y del paso de los primeros misioneros salesianos. Antes de retirarse, escribió en el libro de visitas. 

A continuación, se recogió en un momento de oración en el Santuario de María Auxiliadora.