Nuevo aliento de Benedicto XVI a la Conferencia General del Episcopado Latinoamericano

Pide oración a todos los fieles por la gran reunión eclesial de esa región

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CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 20 mayo 2007 (ZENIT.org).- Benedicto XVI exhorta a todos los fieles a la oración continua por la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, cuyos trabajos, que inauguró el pasado 13 de mayo, prosiguen hasta fin de mes.



Este domingo, en el rezo del «Regina Caeli», el Papa reanudó sus encuentros con los fieles y peregrinos presentes en Roma.

Sus primeras palabras, antes de la oración mariana, fueron para renovar su agradecimiento al Señor por el viaje apostólico que le ha llevado, del 9 al 14 de mayo, a tierras brasileñas, y por todos los que le han acompañado en la oración.

Como expresión de bienvenida al Papa, aplaudieron enseguida esta intervención las decenas de miles de peregrinos que se unieron al Santo Padre en la Plaza de San Pedro, en el Vaticano,

Si bien el próximo miércoles, en la Audiencia General, Benedicto XVI se detendrá con mayor profundidad en lo que ha supuesto este viaje –como él mismo ha anunciado-, este domingo quiso recordar momentos de su itinerario, señalando la oportunidad que tuvo de encontrase con «la gran comunidad católica brasileña».

En particular señaló la gran cantidad de fieles (más de 1,2 millones) que participó en Sao Paulo, el 11 de mayo, en la canonización del primer santo nacido en Brasil: fray Antonio de Santa Ana Galvão, hombre de paz y caridad apreciado en todo el país.

«El motivo de esta visita pastoral mía, como sabéis –recordó a los fieles este domingo-, ha sido la inauguración de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe» (VCG).

«Os invito a seguir orando» por este «gran evento eclesial» y «por el camino del pueblo de Dios que vive en América Latina», expresó antes de rezar el «Regina Caeli», momento que retransmiten cada domingo medios de comunicación de todo el mundo.

Después de la oración mariana, saludó a peregrinos de Portugal y a la comunidad brasileña en Roma, agradeciendo todo su apoyo espiritual y material.

«Sobre todos invoco los dones del Espíritu Santo –dijo en portugués, a una semana de Pentecostés- para que seáis verdaderos discípulos y misioneros de Jesucristo».

Y es que «Discípulos y misioneros de Jesucristo, para que nuestros pueblos en El tengan vida – “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida” (Jn 14,6)» es el lema de la VCG que celebran los obispos de casi la mitad de los católicos del mundo en Aparecida (Brasil), del 13 al 31 de mayo.

Sus participantes ya han hecho llegar al Santo Padre su «agradecimiento más profundo por haber querido emprender este fatigoso viaje para inaugurar personalmente» la Asamblea «a los pies de la Santísima virgen María, Nuestra Señora Aparecida», honrándoles con su presencia en la «bendita tierra del Brasil».

Así se desprende de la carta que, fechada el 18 de mayo, dirigen a Benedicto XVI con las firmas del presidente de la VCG –el cardenal Giovanni Battista Re- y de sus co-presidentes, el cardenal Francisco Javier Errázuriz Ossa y el cardenal Geraldo Majella Agnelo.

«Agradecemos asimismo las iluminadoras palabras recibidas de Vuestra Santidad –dicen al Papa- en la Homilía de la Santa Misa y en el Discurso de inauguración de la Conferencia».

Los contenidos de tales palabras -confirman- «serán orientación y guía para nuestros trabajos».

Para los participantes de la VCG, la presencia y testimonio de Benedicto XVI como Vicario de Cristo y Sucesor de Pedro ha servido para confortarles y fortalecerles.

Transcurridas las primeras sesiones de trabajos, escriben al Papa: «Vivimos en estos días la fuerte presencia del Señor, pues se encuentran llenos de oración y de fraternidad entre nosotros, en la labor compartida, en la cercanía espiritual y en la solicitud por los hermanos que Él nos ha confiado».

«Deseamos expresarle nuestra profunda comunión –añaden-. Queremos realizar nuestra tarea “cum Petro et sub Petro”. Estaremos unidos con Vuestra Santidad y con toda la Iglesia especialmente en la Eucaristía diaria, pues “sólo de la Eucaristía brotará la civilización del amor, que transformará Latinoamérica y el Caribe para que, además de ser el Continente de la Esperanza, sea también el Continente del Amor”».

«Rogándole su oración y prometiéndole la nuestra, invocamos de Su Santidad su Bendición Apostólica», concluyen la misiva.