Nuevo encargado vaticano para los bienes culturales de la Iglesia

El cardenal Marchisano es sustituido por monseñor Piacenza

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CIUDAD DEL VATICANO, 13 octubre 2003 (ZENIT.org).- Juan Pablo II aceptó este lunes la renuncia a la presidencia de la Pontificia Comisión para los Bienes Culturales de la Iglesia, presentada por el cardenal elegido Francesco Marchisano, y ha nombrado como sucesor al sacerdote monseñor Mauro Piacenza, quien hasta ahora era subsecretario de la Congregación para el Clero.



Al dar la noticia la Sala de Prensa de la Santa Sede aclara que monseñor Piacenza será ordenado obispo en virtud de esta decisión del Santo Padre.

Monseñor Marchisano, de 74 años, que seguirá siendo arcipreste de la Basílica de San Pedro del Vaticano, será uno de los 31 nuevos cardenales creados en el consistorio del próximo 21 de octubre.

Nacido en Turín, monseñor Marchisano trabajaba en la Congregación para la Educación Católica cuando entabló amistad con el cardenal Karol Wojtyla, arzobispo de Cracovia, en sus viajes a Roma.

Nacido en Génova, el 15 de septiembre de 1944, monseñor Mauro Piacenza fue ordenado sacerdote en 1969. Licenciado en Derecho Canónico, trabajaba en la Congregación vaticana para el Clero desde 1990.
Juan Pablo II creó en 1993 la Pontificia Comisión para los Bienes Culturales de la Iglesia en sustitución de la Pontificia Comisión para la Conservación del Patrimonio Artístico de la Iglesia, creada cinco años antes en el ámbito de la Congregación para el Clero.

La Comisión para los Bienes Culturales pasó entonces a ser un organismo independiente con su propio presidente, manteniendo las mismas competencias: presidir la tutela del patrimonio histórico y artístico de toda la Iglesia (obras de arte, documentos históricos, patrimonios libreros y aquellos que se conservan en los museos, bibliotecas y archivos); colaborar en la conservación de este patrimonio con las Iglesias particulares y los respectivos organismos episcopales; promover una sensibilización cada vez mayor en la Iglesia sobre estos bienes, de acuerdo con las Congregaciones para la Educación Católica y para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos.

Además del presidente y del secretario, don Carlo Chenis, S.D.B., trabajan en la Comisión cinco oficiales. El organismo, tiene además 16 miembros y 23 consultores.

A la Comisión se le ha confiado la tarea de profundizar el problema de los derechos de autor y de la propiedad intelectual para tender a una disciplina homogénea en esta materia entre los organismos de la Santa Sede, y para proporcionar una praxis a las Iglesias particulares que lo pidan.

La Comisión para los Bienes Culturales mantiene contactos con organismos internacionales como la Unión Europea, el Consejo de Europa, la UNESCO, el Instituto Central para la Restauración, y con el Instituto Central para el Catálogo y la Documentación. El Presidente y el Secretario de la Comisión participan en congresos y reuniones sobre problemas concernientes a los Bienes Culturales eclesiásticos y en celebraciones conmemorativas de monumentos artísticos.

Entre los escritos publicados por la Pontificia Comisión se encuentran las Cartas-Documentos «Las bibliotecas eclesiásticas en la misión de la Iglesia», de marzo de 1994, donde se indican orientaciones para intensificar el empeño de la comunidad eclesial sobre las propias bibliotecas; y «Los religiosos y los Bienes Culturales Eclesiásticos», de abril del mismo año, en la que se pide un mayor esmero en la tutela y en la valorización de los Bienes Culturales de la Iglesia en la labor evangelizadora.