Nutrida agenda del papa Francisco: reitera el objetivo ecuménico e interreligioso

Recibe a Dilma Rousseff, Bartolomé I, Hilarión, Di Segni y otros líderes religiosos. Mañana, el premio nóbel Pérez Esquivel

Ciudad del Vaticano, (Zenit.org) H. Sergio Mora | 1808 hits

El papa Francisco tuvo esta mañana una nutrida agenda. Tras recibir en el Vaticano a la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff (ver: http://www.zenit.org/article-44992?l=spanish), encontró a los “delegados fraternos de Iglesias, y comunidades eclesiales”.

Primero recibibió a Bartolomé I, patriarca ecuménico de Constantinopla, que asitió a la ceremonia de inicio del pontificado. A continuación estuvo con el metropolita ruso Hilarión, 'canciller' del patriarcado de Moscú y de todas las Rusias.

En la Sala Clementina tuvo lugar el encuentro con líderes y representantes de otras religiones. Y la última audiencia fue con el director ejecutivo del Latin American Jewish Congress, Claudio Epelman.

Un nutrido programa de encuentros que seguirá este jueves, cuando Francisco encontrará al premio nóbel de la Paz argentino, Pérez Esquivel, quien días atrás desmintió categóricamente las acusaciones que intentaban vincular al papa Francisco con la dictadura militar de su país.

El viernes recibirá en audiencia al cuerpo diplomático y el sábado visitará en Castel Gandolfo a su santidad Benedicto XVI.

A medio día, en la Sala Clementina, en un ambiente muy distendido se celebró el encuentro interreligioso. Francisco estaba sentado en una silla tapizada de color unido claro, tipo Luis XII, mucho más austera del trono dorado que generalmente se usa, encima de una sencilla tarima. Detrás de él, en mármol, estaba el escudo del Vaticano con las llaves de San Pedro.

En nombre de todos los presentes el patriarca ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I, saludó a Francisco, indicando la necesidad de las Iglesias de alejarse de la mundanidad y promover la unidad entre los cristianos.

Francisco, le agradeció llamándole sucesor del apóstol Andrés, “Mi hermano Andrés”. Y, afirmó que gracias a la presencia de los representantes de las diversas comunidades a la Misa de ayer, sentía “de forma todavía más fuerte la oración por la unidad entre los creyentes en Cristo y, al mismo tiempo, se podía entrever, de alguna manera, su realización plena que depende del plan de Dios y de nuestra leal colaboración”.

También significativa la presencia del metropolita Hilarión, enviado por el Patriarcado de Moscú, portando una carta del patriarca de todas las Rusias Kirill y regalando un bellísimo icono de la Virgen con el Niño. Como se sabe, Juan Pablo II deseó visitar Rusia y no fue posible. Aunque las relaciones con el Patriarcado de Moscú mejoraron con Benedicto XVI, tampoco pudo ser. Esta presencia del metropolita Hilarión abre de nuevo la esperanza para los católicos rusos.

Francisco manifestó “particular alegría de encontrarme hoy con ustedes, delegados de las Iglesias Ortodoxas Orientales y de las comunidades eclesiales de Occidente.

El santo padre pronunció con voz tranquila su discurso, que muchas veces parecía más hablado que leído.

A su derecha e izquierda se sentaron los líderes y representantes de las diversas religiones, con sus indumentos característicos: el traje normal con la kipá; las túnicas negras de los ortodoxos, con el velo que les distingue, blanco o negro, con su cadena y medallón; los musulmanes, algunos de traje y corbata, y otros de túnica blanca con fez rojo.

El santo padre saludó también a los pertenecientes a otras tradiciones religiosas, a los musulmanes “que adoran al Dios, único viviente y misericordioso, y lo invocan en la oración”.

“Deseo asegurar --les dijo a todos los presentes- el camino de mis predecesores, la firme voluntad de proseguir en el camino del diálogo ecuménico”.

Y les invitó a dar “testimonio de la verdad, bondad y la belleza de Dios”. Reiteró también el compromiso de la Iglesia en promover la amistad y el respeto de los pueblos, la unidad de los cristianos y el diálogo con las religiones monoteístas: judíos, musulmanes. Pero también de quienes tienen otras religiones o ninguna.

“Después del intercambio de cartas entre el obispo de Roma y el rabino Di Segni --se lee en la web de la comunidad judía de Roma- y de los cordiales saludos con toda la comunidad judía de la capital, se tuvo un primer encuentro directo”. Y añade que “Bergoglio subrayó la importancia del diálogo con el hebraísmo, confirmando la voluntad de seguir en la vía del diálogo, partiendo de las bases puestas por el Concilio Vaticano II”, con “el deseo de encontrarse nuevamente en breve para promover nuevos pasos en la vía del diálogo”.

El obispo Munib Younan, presidente della Federación Luterana Mundial dijo a los micrófonos de Radio Vaticano que hay que ser realistas sobre este papa y no esperar pocas cosas. “Hay grandes expectativas por parte de todos”, y que “es un buen síntoma que el nuevo papa venga desde el Sur”. Así como la “humildad que lo caracteriza y que muestra el mundo”.