Obispo irlandés: El sacerdote acusado no era un asesino de masas

Critica a los periodistas por la agenda política de Spinning

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DERRY, Irlanda del Norte, martes 31 de agosto de 2010 (ZENIT.org).- El obispo emérito de Derry, monseñor Edward Daly, lamentó las suposiciones aparecidas en los medios de comunicación según las cuales un sacerdote implicado recientemente en un informe de la policía del atentado de Claudy de 1972 era culpable de un asesinato de masas.

En un artículo publicado este lunes en el Irish News, el obispo Daly respondió a un informe público del mediador de la policía de Irlanda del Norte publicado el 24 de agosto sobre el atentado perpetrado el 31 de julio de 1972.

La tragedia implicó tres coches bombas y acabó con nueve muertes, incluidas las de una niña de 8 años y dos adolescentes.

El reciente informe policial implicaba al padre James Chesney, que en aquel momento ejercía su ministerio en una parroquia cercana pero que falleció en 1980 a los 46 años.

El obispo Daly, que dirigió la diócesis de Derry entre los años 1974 y 1993, preguntó: “¿Alguien cree de verdad que si el cardenal [Cahal] Conway y mi predecesor, el obispo [Neil] Farren, hubieran creído que en las filas de la Iglesia había un asesino de masas le hubieran dejado continuar en el sacerdocio activo?”

“No puedo creer que ellos hubieran omitido decírmelo, cuando fui nombrado obispo de Derry en 1974, si hubieran creído por un momento que uno de los sacerdotes de mi futura diócesis era un asesino de masas”.

"El asesinato de masas no puede compararse a otro pecado o crimen -afirmó el prelado-. Es el acto más sucio y obsceno”.

“Yo fui testigo de primera mano del asesinato de masas en 1972 -recordó-. Soy más consciente que la mayoría de lo terrible y grotesco que es y de sus enormes dimensiones”.

El prelado continuó: “Es un gran insulto sugerir conscientemente que yo haya permitido servir como sacerdote en mi diócesis a alguien que sabía que era un asesino de masas”.

Cobertura informativa

El obispo Daly lamentó la cobertura informativa del reciente informe policial, destacando que “una vez más, se ha prescindido de la sagrada presunción de inocencia, que ha sido sustituida por una presunción de culpabilidad”.

“Ahora, los medios de comunicación presentan como un hecho afirmaciones sin consistencia procedentes de agencias cuya historia es cualquier cosa menos limpia”.

“Considero muy inquietante la cobertura informativa del Informe Claudy”, afirmó.

Y recordó un tiempo, años atrás, en el que los periodistas “se elevaban sobre las presiones de turno del gobierno y de combatientes de todas partes” y “no seguían vergonzosamente a la clase dirigente ni al Estado”.

También destacó que la prensa ha presentado sólo “teorías” y “no ha cuestionado aspectos claves del informe del ombudsman”.

El obispo afirmó: “Yo no estoy en absoluto convencido de que el padre Chesney estuviera implicado en las bombas de Claudy”.

Escéptico

El prelado admitió “un escepticismo constructivo” sobre esas alegaciones contra el sacerdote que surgen de su “implicación personal en varios casos de grandes errores judiciales”.

Y continuó: “Yo he visto condenas basadas en confesiones firmadas y pruebas forenses a las que se les dio la vuelta completamente unos años después”.

“El padre Chesney nunca fue arrestado, interrogado, acusado o condenado -recordó-. No puede responder por sí mismo; lleva muerto 30 años”.

El prelado destacó que cuando vivió en South Derry durante esos años, “me sentí a menudo aterrorizado y humillado por el trato y las esperas que viví en los puntos de control de las fuerzas de seguridad cuando volvía de Confirmaciones o de otras tareas pastorales a altas horas de la noche”.

En este sentido, reflexionando sobre la estricta aplicación de la ley en aquel momento y en los años siguientes, el prelado preguntó “por qué el ombudsman no fue capaz de encontrar pruebas contra él después de años de investigación”.

A pesar de ello, el obispo destacó la importancia de llevar a cabo una investigación exhaustiva y afirmó que “Claudy ha recibido al final su reconocimiento legítimo, que debería haber llegado mucho antes, como uno de los actos terroristas más despreciables de Irlanda del Norte”.

Y concluyó: “Continuaré rezando para que 'salga la verdad'. Las familias, comunidad y personas cercanas al padre Chesney necesitan oírlo”.