Obispos chilenos: Es lícita la objeción de conciencia ante el servicio militar obligatorio

La libertad de conciencia es un derecho fundamental, afirma el portavoz del episcopado

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SANTIAGO, 2 julio 2003 (ZENIT.org).- La Iglesia católica en Chile cree conveniente que las leyes tengan en cuenta a quienes no desean empuñar las armas por motivos de conciencia y aceptan servir a la comunidad de otra forma.



Así lo precisó el portavoz de la Conferencia Episcopal de Chile, el diácono Enrique Palet, el martes pasado comentando la propuesta presentada por parlamentarios y organizaciones sociales en la materia.

Es la doctrina del Concilio Vaticano II, presente en el número 79 de la Constitución «Gaudium et Spes». «La carrera militar y el servicio militar son, en sí, éticamente válidos y, como toda actividad humana, deben someterse a las normas morales», explicó Palet.

Sin embargo, cuando el servicio militar es obligatorio para todos los ciudadanos, «las leyes deberían contemplar la posibilidad de que quienes alegan objeción de tipo ético, religioso o filosófico puedan eximirse de realizarla», constató.

«En este caso, el servicio a la comunidad se debería canalizar a través de múltiples posibilidades de voluntariado».

La razón de la doctrina de la Iglesia respecto a la objeción de conciencia frente al servicio militar obligatorio radica en varios aspectos. Por un lado, «el mensaje de Jesucristo es un mensaje de paz», subrayó el portavoz de los obispos chilenos.

«La paz es fruto del amor: obra de la justicia y del respeto de los derechos humanos, y la Iglesia valora la paz como el objetivo de la acción de los gobiernos y de los ciudadanos», añadió.

Es por ello que la Iglesia «exhorta a los hombres a superar las causas que llevan a la violencia a través de una educación para la paz, es decir, creando una mentalidad de entendimiento entre los pueblos y entre los hombres».

Por otra parte, el portavoz de los prelados chilenos destacó que «la Iglesia valora la libertad de conciencia como un derecho fundamental del ser humano».

«La conciencia moral es el criterio último y definitivo por el cual las personas conducen su vida. La Declaración Conciliar sobre la Libertad Religiosa señala que no se puede obligar al hombre a obrar contra su conciencia ni tampoco se le puede impedir que obre según ella», aclaró Enrique Palet.

Si bien compete a los juristas y legisladores decidir sobre la forma jurídica, Palet observó finalmente que, aparentemente, en el caso de Chile se trata de una materia de reforma constitucional, por lo que invitó a que, si es así, sea considerada en los próximos debates sobre la ley fundamental.