Obispos de Chile: El bienestar de la familia depende del descanso dominical

Piden medidas legislativas para proteger la jornada festiva

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SANTIAGO, 27 mayo 2003 (ZENIT.org).- Atendiendo al bienestar de personas y familias enteras, los obispos del Comité Permanente de la Conferencia Episcopal de Chile (CECH) han manifestado la urgencia de que el país cuente con una legislación que destine el domingo al descanso evitando basar esta decisión en criterios exclusivamente económicos.



Así se contiene en una declaración del viernes pasado firmada por el obispo de Temuco y secretario general de la CECH, monseñor Manuel Camilo Vial, bajo el título «Vivamos el domingo en familia».

Los prelados analizaron el problema surgido hace tiempo con la práctica de abrir las puertas del comercio todos los domingos del año. En este sentido, destacan que numerosas naciones desarrolladas han comprendido la necesidad del descanso dominical, y en ellas sólo algunos centros comerciales abren sus puertas los domingos, en sistemas de turno y por pocas horas.

«Nuestro país, sin embargo, encabeza la lista de aquellos con más horas de trabajo semanal. Vemos con preocupación cómo muchos hombres y mujeres se ven obligados a largas jornadas, que se prolongan por los trayectos hasta los lugares de trabajo. (...) Urge acortar las horas semanales de trabajo», señala la declaración del secretario general del episcopado.

En opinión de los obispos, compensar estas tareas con un día libre durante la semana tampoco es solución, porque probablemente ese día, en la mayoría de los casos, el resto de la familia estará trabajando o estudiando.

«No hay horas extraordinarias ni compensación económica que pueda suplir la falta del padre y de la madre en los momentos de vida familiar», observa la declaración.

Si hubiera que hacer excepciones en el funcionamiento del comercio, desde el punto de vista del bien de las familias, los obispos creen que sería preferible otra solución: ofrecer esta posibilidad laboral a personas necesitadas de trabajo, distintas al personal estable.

Igualmente afirman que no se debería permitir que la actividad recreativa o comercial de numerosas familias proceda del trabajo extraordinario de otras, en especial «porque los hogares de nuestra patria no resisten la ausencia prolongada de los padres de familia en los días de fiesta, especialmente de la madre».

Finalmente los obispos recuerdan a los católicos, citando a Juan Pablo II en su Carta Apostólica «Dies Domini», que «el Domingo es el día del Señor; es un día diferente y los cristianos lo consagramos a Dios con la Eucaristía, el descanso y la oración».