Obispos de México piden al presidente Fox claridad sobre la clonación

En medio del debate que tiene lugar en las Naciones Unidas

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MÉXICO, martes, 26 octubre 2004 (ZENIT.org-El Observador) El viernes pasado concluyó en la sede de la ONU el debate abierto en la Comisión de Asuntos Legales de la Asamblea General sobre los mecanismos para regular la clonación humana.



Los 191 países miembros de la ONU tendrán hasta el 11 de noviembre próximo para votar entre las dos propuestas que, hasta el momento, se han presentado: la de Bélgica, que rechaza la clonación reproductiva (uso de embriones para extraer de ellos células regenerativas de tejidos humanos) y favorece la clonación terapéutica (reproducir células madre humanas para tratamientos específicos) o la de Costa Rica, que rechaza todo tipo de clonación.

La posición de Bélgica es apoyada por 21 países, entre los que se encuentran Reino Unido, Japón, Corea del Sur y Francia. La postura de Costa Rica es compartida, hasta el momento, por 62 países, entre los que se encuentra Estados Unidos e Italia.

México, por su parte, ha declarado estar en contra de la clonación reproductiva aunque la delegación que encabeza el secretario de Relaciones Exteriores, Luis Ernesto Derbez Bautista, se encuentra dudando sobre la clonación erróneamente llamada «terapéutica». La misma indecisión la comparten 108 países, quienes serán, finalmente, los que hagan tomar una de las decisiones más candentes de la ONU en los tiempos modernos.

Los obispos mexicanos --a través de una carta dirigida al presidente Vicente Fox-- han declarado que «la clonación humana, como posibilidad científica y técnica que puede traer ventajas en el nivel médico, presenta, también, el grave riesgo de manipulación de personas vivas y, eventualmente, su misma desaparición (homicidio) una vez cumplidos ciertos fines científicos y médicos».

«La vida humana es un valor y nos sentimos llamados a defenderla y promoverla, así como también el desarrollo científico y los avances médicos, pero en el orden de los fines y prioridades de ésta --en cualquier fase de su desarrollo--, por eso, la vida humana no debe estar sujeta a negociación», afirman los obispos de la presidencia de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) y la Comisión Episcopal de Pastoral Familiar que firman la misiva.

«El voto de México ante las Naciones Unidas debe ser coherente con esta tradición y valores que tienen su sustento en la naturaleza humana y no en el vaivén de los consensos. México juega un papel importante en el orden internacional y puede crecer su influencia cada vez que se pronuncie en favor de la vida acorde a la orientación humanista de nuestro actual gobierno», concluye el texto episcopal.