Obispos de Polonia protestan ante la resolución europea que impone el matrimonio homosexual

Un ejemplo de «dictadura del relativismo», aseguran

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VARSOVIA, viernes, 3 febrero 2006 (ZENIT.org).- La resolución del Parlamento Europeo que busca imponer los matrimonios homosexuales viola la autonomía de los Estados y traiciona los valores de la civilización europea, aseguran los obispos de Polonia.



La Conferencia Episcopal ha publicado una declaración sobre la resolución del Parlamento Europeo sobre la homofobia, publicada el 31 de enero, al final de su asamblea plenaria, en el que denuncian que el documento pone a riesgo la libertad de conciencia de los ciudadanos europeos

La resolución del Parlamento Europeo adoptada en Estrasburgo el 18 de enero de 2006, que condena la homofobia, «rechaza justamente actitudes de discriminación, desprecio y violencia con respecto a personas de tendencias homosexuales», comienza diciendo el texto.

Sin embargo, añaden los prelados, «el llamamiento dirigido a los gobiernos de los países miembros a que revisen la legislación sobre parejas del mismo sexo, atenta contra las normas de la vida social en Europa».

«Al utilizar el tema de la discriminación de las personas de tendencias homosexuales, esta resolución lanza indirectamente la idea de un igual trato de las uniones entre el hombre y la mujer, y de las uniones homosexuales».

«De este modo, se tergiversa la verdad, arraigada en la naturaleza del hombre, que ha sido creado hombre y mujer --indica el comunicado--. Por tanto, la resolución adoptada representa un serio peligro para la vida matrimonial y familiar y para todo el orden de la vida social en Europa».

Los prelados manifiestan su solidaridad a «los episcopados, a los ambientes cristianos y a todos los hombres de buena voluntad que están de acuerdo con nosotros en la verdad antropológica.

Al mismo tiempo, expresan su protesta contra este atentado que mina «los fundamentos del correcto funcionamiento de la Unión Europea».

El comunicado concluye haciendo un llamamiento al Parlamento Europeo para que «evite acciones que tengan el carácter de una dictadura del relativismo, poniendo en peligro la libertad de conciencia de los ciudadanos de los países de la Unión Europea».