Obispos del Celam: No conformarse con lo avanzado

Mensaje final de la XXXIV Asamblea Ordinaria

Lima, (Zenit.org) José Antonio Varela Vidal | 960 hits

Al concluir la XXXIV Asamblea Ordinaria del CELAM en la Ciudad de Panamá, realizada del 14 al 17 de mayo últimos, los obispos participantes hicieron público un mensaje. En este se destaca el momento histórico en que se desarrolló la reunión, como es el pontificado del papa Francisco, los 500 años de fundación de la hoy archidiócesis de Panamá y a seis años del inicio de la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano y de El Caribe en Aparecida. Durante el evento también se recordó al papa emérito Benedicto XVI, quien durante el discurso inaugural de Aparecida, iluminara "con sabiduría evangélica el camino de la Iglesia en nuestro Continente".

Según informes de la oficina de prensa del Celam, durante el evento se habrían tomado decisiones sobre cambios de carácter interno, "en relación a la unificación de las sedes actuales del CELAM, al igual que la optimización de sus Centros de Estudios según la necesidad de la Iglesia y la sociedad hoy".

Nuevos frutos para el continente

Los participantes mencionaron en su mensaje que "dar fruto y fruto que permanezca" es parte de la propia identidad del obispo. Sin embargo, se lee, "estos frutos son posibles si nosotros permanecemos vinculados por la fe y el amor con Cristo, como los sarmientos unidos a la vid".

A fin de alcanzar este propósito, los obispos rescataron las palabras del papa Francisco dichas el pasado 14 de marzo, en las que llamaba a la Iglesia «a caminar, construir y confesar».

Este "caminar" fue interpretado en el mensaje como un modo de avanzar "sin acomodarnos ni conformarnos con los logros alcanzados, pero tampoco sin dejarnos vencer por las dificultades o por los miedos; y caminar dirigiéndonos hacia los hombres y mujeres de hoy".

Otro aspecto fue el llamada del santo padre a "construir" la Iglesia. Al respecto, reconocen que esto debe hacerse "a partir de nuestra vinculación vital con Jesucristo y la fuerza renovadora de su Resurrección: una iglesia, casa y escuela de comunión". Sin embargo, esto no se verá realizado --añaden--, sin un "rostro amable, capaz de dialogar con los hombres y mujeres de hoy, con el mundo y la cultura de nuestro tiempo; una iglesia que contagie la esperanza y la vida que brota del Evangelio; una iglesia en la que todos sus miembros sean corresponsables de su conducción, de su destino y de su misión".

En referencia al "confesar" a Jesucristo, este debe hacerse "con nuestro testimonio de vida y con nuestra palabra: «El discípulo, a medida que conoce y ama a su Señor, experimenta la necesidad de compartir con otros su alegría de ser enviado, de ir al mundo a anunciar a Jesucristo, muerto y resucitado, a hacer realidad el amor y el servicio en la persona de los más necesitados, en una palabra, a construir el Reino de Dios» (Documento de Aparecida, 278)".

Hacia una nueva evangelización

A partir de un diágnóstico profundo y detallado, los obispos delegados de la Iglesia de América Latina reflexionaron sobre los diversos y graves problemas de los pueblos a su cargo, entre los cuales identificaron "el deterioro de la institucionalidad democrática, el avance de un modelo económico que favorece la concentración de la riqueza en pocas manos, decisiones legislativas contrarias a valores morales, diversas expresiones de violencia que atentan contra la dignidad humana y la convivencia pacífica".

Impulsados por la "urgencia de tales retos", ratificaron su deseo y compromiso de llevar adelante la "Misión Continental", con un énfasis de solidaridad "con quienes más sufren, como Jesús lo ha enseñado y el papa Francisco lo está recordando, «proyectándonos necesariamente hacia las periferias más hondas de la existencia» (cf. Aparecida, 417)".

Finalmente, coincidieron en que los instrumentos indispensable para la nueva evangelización --que es concebida en América Latina como misión permanente--, son en primer lugar, "inspirarnos en el mismo estilo de Jesús", y a la luz del evangelio.

Y como un segundo modelo, propusieron considerar "el estilo evangelizador del papa Francisco (porque) no basta el anuncio verbal. Hay que hacer vida y dar cuerpo al Evangelio a través de acciones, de «gestos», que hagan transparente la presencia del Señor".

El mensaje final de la XXXIV Asamblea del Celam puede leerse aquí