Obispos nicaragüenses piden el fin de la violencia

Denuncian que está naciendo un "neosomocismo" que "no es bueno para el país"

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MANAGUA, martes, 3 noviembre 2009 (ZENIT.org).- El presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua y arzobispo de Managua Leopoldo Brenes, desaprobó los ataques de grupos del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) contra la Embajada de Estados Unidos en este país, y señaló que si las acciones de un diplomático molestan al Gobierno, existen canales para expresar esas quejas.

Los ataques se produjeron en respuesta a las críticas del embajador Robert Callahan a la decisión de seis magistrados sandinistas de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) de permitir la reelección del presidente Daniel Ortega, según informó la prensa local.

“Exhorto a los líderes a no fomentar la violencia”, dijo monseñor Brenes, quien considera que actitudes como las tomadas por partidarios del FSLN sólo generan más violencia. “Exhorto a todos nuestros líderes a que no motivemos la violencia. Si se quiere hacer alguna demanda o protestar por alguna cosa, que se haga, pero de forma cívica, eso es lo más importante”, subrayó el prelado.

Añadió que desde el fondo de su “corazón de pastor” le duele que “quienes están en las rotondas y en las calles en esas protestas es la gente sencilla de los barrios, porque las grandes personalidades no se aparecen ahí. Por tanto, cuando hay heridos o golpeados son siempre los pobres los que sufren”.

En relación a la posible reelección del presidente, monseñor Brenes consideró que en muchos países se ha demostrado que la reelección no es mala, pero “partiendo de la experiencia de lo que la Constitución marca”. Añadió que “es humano errar, pero también es humano corregir; pero este mensaje ya queda en la mente y el corazón de los magistrados”.

El arzobispo anunció que en la próxima reunión de la Conferencia Episcopal los obispos nicaragüenses discutirán el asunto y decidirán si emiten un pronunciamiento al respecto.

“Creo que los Estados tienen sus medios para llamar la atención a un embajador, si consideran que se está saliendo de tono. Aunque no soy un experto, creo que el Ministerio de Relaciones Exteriores tiene sus medios para hacer un llamado de atención ante tal o cual diplomático. Si queremos que las cosas vayan mejor, siempre debemos seguir los cauces propios que da la Constitución y las leyes internacionales”, explicó el arzobispo de Managua tras inaugurar este 1 de noviembre el “telehablaton” para recaudar fondos para la construcción del muro perimetral de la catedral.

Por su parte, el obispo auxiliar de Managua Silvio Báez Ortega, aseguró que participar en la vida política del país es un derecho ciudadano y un deber cristiano, pero pidió hacerlo sin agredir y sin causar destrucción. “Tenemos que aprender no sólo a respetar la opinión de los demás, sino a cívicamente expresar nuestra opinión”, dijo Báez.

Aconsejó no olvidar la larga historia de dolor, guerra y violencia que tiene Nicaragua, para comenzar a construir los fundamentos de una nueva sociedad, “donde de modo más civilizado podamos expresarnos”.

Respecto a la opinión del embajador estadounidense, monseñor Báez consideró que todas las personas tienen derecho a expresarse. “Incluso, la opinión de un extranjero hay que considerarla desde un punto de vista más tolerante”, indicó. “El último paso al que deberíamos llegar, debería ser la confrontación violenta. Es necesario ir cambiando actitudes”.

Monseñor Báez, quien celebró la tradicional misa dominical en la catedral de Managua, señaló que la agresión a la ciudadana Leonor Martínez y a dos jóvenes de León, y la forma violenta con que grupos afines al FSLN protestaron ante la Embajada de EE.UU., son acciones contrarias a la voluntad de Dios.

“Cuando algo es contrario a la voluntad de Dios se llama pecado... Como también la injusticia, la ilegalidad, la corrupción, el enriquecimiento ilícito, eso en cristianismo se llama pecado”, subrayó.

También criticó que el presidente Daniel Ortega justificara este sábado los actos violentos ocurridos en la sede diplomática estadounidense. “Creo que la violencia en todas sus formas debe ser erradicada... Aquí todo el mundo tiene derecho de expresar su opinión y de protestar, pero hay formas pacíficas. En una sociedad democrática, el pluralismo ideológico forma parte del fundamento... No hay necesidad de romper edificios, quemar llantas, golpear a la gente. Hay otras formas más cívicas”, alegó.

Para el vicepresidente de la Conferencia Episcopal y obispo de Estelí Juan Abelardo Mata, el presidente Ortega no sólo ha enfrentado al pueblo contra el pueblo, sino que también está enfrentando a la gente de su mismo partido con el fin de fomentar un clima de violencia que justifique la salida del Ejército a las calles y restringir las libertades.

El obispo Mata dijo que tiene conocimiento de que el Gobierno está usando a la Juventud Sandinista para enfrentar a los estudiantes universitarios que quieren revertir la ley promovida por el Ejecutivo, con que buscan controlar totalmente las universidades, como en los años ochenta.

“El Gobierno no ha cumplido las promesas hechas al no llevar adelante sus planes y programas, justificándose en la crisis monetaria global, lo que ha hecho es agravar la crisis y ahora busca la confrontación. Mucha gente, que se suponía era de ellos (del partido), hoy está saliendo a las calles, protestando en contra de su propio gobierno y oímos voces que se busca contraponer a la Juventud Sandinista contra todo el estudiantado que proteste”, comentó monseñor Mata.

“¿Qué se persigue? ¿Que salga el Ejército a las calles? ¿Que se ponga el estado de sitio? ¿Que la gente desesperada busque otras vías violentas?”, se preguntó. Añadió que el gobierno de Daniel Ortega parece no preocuparse por el bienestar del pueblo nicaragüense, ni por el futuro de la Patria.

“No se está viendo el futuro de esta Patria, sino el favoritismo de un pequeño grupo, de una familia que se está enriqueciendo a costillas del pueblo. La ayuda venezolana, que dicen que es para el pueblo, por qué no entra en el Presupuesto de la República... Es manejada por un grupito, por una familia”, opinó el obispo de Estelí. “Un neosomocismo está naciendo precipitadamente en la nación y anuncia malos aires a la República”, advirtió monseñor Mata.