Obispos promueven una cultura del trabajo en Latinoamérica

Mensaje final del Encuentro de Pastoral de la Cultura del CELAM

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SANTO DOMINGO, viernes, 3 julio 2009 (ZENIT.org).- Los obispos y responsables de Pastoral de la Cultura de siete países latinoamericanos han propuesto una sólida cultura del trabajo y un cambio de paradigma económico.

Lo han hecho a través de un mensaje publicado tras reunirse en Santo Domingo, República Dominicana, del 24 al 26 de junio.

El mensaje final del encuentro, convocado por el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), está dirigido a los pastores latinoamericanos y a los responsables de Pastoral de la Cultura del continente.

Los asistentes al encuentro procedían de Argentina, Bolivia, Colombia, Costa Rica, Paraguay, Perú y República Dominicana.

Los responsables de Pastoral de la Cultura recuerdan “la proximidad del V Centenario de la muerte de Fray Antonio de Montesino, portavoz de los primeros evangelizadores del Nuevo Mundo.

También el famoso sermón de este santo titulado “Con qué derecho” “en defensa de los trabajadores de estas tierras y en los umbrales de la celebración del Bicentenario de la Independencia de nuestros pueblos”.

Los firmantes del mensaje valoran “la labor de tantas personas que han impulsado, con su esfuerzo, el desarrollo de nuestros pueblos y vemos con esperanza las actuales búsquedas de una cultura de la laboriosidad”.

Así mismo constatan “que en la cultura de nuestras sociedades latinoamericanas y del Caribe no se tiene suficiente conciencia del derecho a un trabajo digno” ni “del derecho a la libertad para realizar un trabajo que humanice y enaltezca a las personas, y favorezca la constitución y el desarrollo de las familias”.

Tampoco “del acceso al estudio que permita un trabajo mejor remunerado y del derecho de la mujer, de las comunidades indígenas y de los afroamericanos a ser reconocidos en sus diversos trabajos”.

También comprueban “que para las ideologías neoliberales y neoconservadoras, la persona no es el centro de sus intereses”.

“El afán de lucro y el consumo tienen un valor absoluto --denuncian--; el desempleo no es motivo de una seria preocupación de los Gobiernos; el empleo es un negocio, razón por la cual a mayores empleos, menores son las oportunidades para los trabajadores”.

También destacan que “no se respeta la dignidad del hombre y la mujer trabajadores y se degrada el medio ambiente”.

“Las brechas entre ricos y pobres son cada vez mayores; el desempleo y la competencia desleal obligan a migraciones incontroladas y las diversas violencias hacen parte de la exclusión y de las nuevas esclavitudes”, concluyen.

Por lo anterior, en el contexto de la Misión Continental, experimentan “la necesidad de transformar nuestro estilo de vida, expresado en la manera de pensar y de obrar frente a la carencia de un trabajo digno y humanizador”.

A raíz de lo anterior, los obispos formulan una serie de propuestas a los pastores.

En primer lugar, que “estudien, con expertos católicos y hombres y mujeres comprometidos con la Iglesia, un cambio de paradigma económico para lograr una cristiana y sostenible economía de la solidaridad que respete la persona humana y sus anhelos por una supervivencia digna”.

En segundo lugar, que “analicen y profundicen en las Asambleas Plenarias de sus Episcopados, el tema del mundo del trabajo”.

En tercer lugar, que “inviten a las Universidades Católicas y a los Centros de Cultura presentes en sus países, a investigar el sentido del Evangelio del trabajo, para anunciarlo, protegerlo, celebrarlo y servirlo”.

En cuarto lugar, que “trabajen en el seno de sus Conferencias Episcopales y de sus Comisiones de Cultura, por el desarrollo de una sana y sólida cultura del trabajo, frente a las lógicas perversas de la competencia, las nuevas esclavitudes y todas las formas de explotación”.

Por último, que “instauren en las Jurisdicciones Eclesiásticas, Seminarios Diocesanos, Parroquias y los programas educativos: foros y talleres de formación sobre el Evangelio del trabajo y sus desafíos ante la encrucijada y el imperio de ideologías y políticas consumistas que vivimos en América Latina y El Caribe”.

Para acompañar estos procesos, los participantes en el encuentro les harán llegar su aportación “para la reflexión e implementación de una evangélica cultura del trabajo”.

Y concluyen suplicando “al Señor Jesús, el Carpintero de Nazareth que vivió y dignificó el Evangelio del trabajo, que ilumine y fortalezca la búsqueda de un nuevo paradigma para la comprensión y propuesta de la cultura del trabajo en nuestra América Latina y del Caribe”.



Por Nieves San Martín