ONG surocoreanas piden reanudar la ayuda a Corea del Norte

Los graves daños de las inundaciones y el tifón Bolaven agravan la situación

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ROMA, miércoles 29 agosto 2012 (ZENIT.org).- En Corea del Sur las organizaciones no gubernamentales (ONG) se está movilizando para conseguir del gobierno el permiso para reanudar la ayuda a Corea del Norte, tras las graves inundaciones y el temido paso del tifón Bolaven, que ya ha empezado a causar estragos en la península coreana.

Como se sabe, tras el lanzamiento de un misil norocoreano el pasado mes de abril, calificado de provocación por la comunidad internacional, excepto China, el gobierno surcoreano bloqueó todo nuevo envío de ayuda humanitaria a través de la zona desmilitarizada que separa las dos Coreas.

Según informa la agencia de las Misiones Extranjeras de París, Eglises d'Asie, citando la agencia oficial de prensa norcoreana, las últimas lluvias produjeron importantes inundaciones que causaron la muerte de 169 personas, la desaparición de otras 400 y daños a las cosechas muy importantes.

El 24 de agosto pasado, se produjeron contactos en Kaesong, ciudad norcoreana que cuenta con un “parque industrial intercoreano”, fruto de la colaboración económica entre las dos Coreas.

Cuatro representantes del Consejo para la cooperación con Corea del Norte, estructura creada por 51 ONG surcoreanas, se entrevistaron con miembros del Consejo para la Reconciliación Nacional (norcoreano). Estos últimos expusieron la necesidad “urgente” de su país en materia de “ayuda alimentaria, médica y en materiales de construcción” para afrontar los daños de las recientes inundaciones.

El padre John Park Chang-il, director de Corea Peace 3000, proyecto apoyado por la Iglesia católica de Corea del Sur, explicó que, dado que los negociadores que asistieron a Kaesong contaban con el permiso del gobierno de Seúl, “no habrá ciertamente dificultad para autorizar” una reanudación de la ayuda humanitaria a Corea del Norte.

El padre Park añade que la ayuda de las ONG surcoreanas sin embargo sería modesta en relación a las necesidades y sólo una ayuda gubernamental masiva podría mejorar la suerte de las poblaciones norcoreanas afectadas.