Padre Lombardi: El secreto de la evangelización es el amor

El portavoz vaticano comenta el mensaje del Papa a la Conferencia de Aparecida

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CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 27 mayo 2007 (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha dejado un mensaje central a la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano: «es el amor quien da la vida», explica el padre Federico Lombardi S.I., director de la Oficina de Información de la Santa Sede.



Lo ha aclarado en el editorial de la última edición de «Octava Dies», semanario de información religiosa que transmite el «Centro Televisivo Vaticano», del que también es director, distribuido por numerosos canales católicos de televisión del mundo.

En definitiva, explica el padre Lombardi, el Papa ha dejado a la asamblea de los obispos latinoamericanos «la perspectiva de la encíclica “Deus caritas est – Dios es amor”».

«Lo dijo él mismo una vez más al concluir la acostumbrada reflexión sobre el viaje que hizo en la audiencia general sucesiva, proponiendo una fórmula sintética y eficaz: “¡es el amor quien da la vida!», recuerda el sacerdote.

«Y, en este sentido, relanza la consigna de Juan Pablo II por una evangelización “nueva en su ardor, en sus métodos y en su expresión”», añade en su análisis el portavoz vaticano.

«Estas reflexiones sucesivas», expuestas el pasado miércoles, «son preciosas, pues también han ofrecido al Papa la oportunidad de completar lo que ya había dicho en los discursos del viaje» a Brasil, explica en su comentario a la catequesis papal.

«Sobre el delicado tema de la relación entre evangelización y culturas precolombinas, el Papa subrayó que la responsabilidad de los crímenes que tuvieron lugar durante la colonización no debe confundirse con la riqueza de la síntesis dinámica --purificadora, enriquecedora y diversificada--entre las culturas y el Evangelio».

«Esta síntesis es fundamental para afrontar los nuevos problemas del mundo moderno y de la misma globalización con la guía de la doctrina social cristiana», añade, recogiendo las propuestas que están surgiendo en la Conferencia de Aparecida.

«La presencia de Dios, la amistad con el Hijo de Dios encarnado, la luz de su Palabra, son siempre condiciones fundamentales para la presencia y la eficacia de la justicia y del amor en nuestras sociedades», afirma el padre Lombardi citando una frase de Benedicto XVI.

Estas palabras, concluye el portavoz, son válidas para el «continente de la esperanza y del amor» --como le ha llamado el sucesor de Pedro en Brasil, «pero tienen naturalmente un valor universal».