Pakistán: integristas queman barrio cristiano

Reacción en capitales contra la instrumentalización de la ley antiblasfemia

Ciudad del Vaticano, (Zenit.org) Redacción | 1092 hits

Son 400 las familias cristianas que se han quedado sin nada, después que el fuego destruyó dos iglesias, 178 casas, una docena de negocios dejando a más de 2.500 personas aterrorizadas.

Es el resultado de los ataques del viernes y sábado pasado, en la Joseph Colony de Lahore, después de una pelea entre dos amigos ebrios, uno musulmán y el otro cristiano, Sawan Masih, acusado de haber insultado al profeta Mahoma.

La cacería al presunto blasfemo --inocente según muchos testimonios- inició el viernes cuando más de tres mil musulmanes fueron a la zona cristiana de la Joseph Colony, en la que vivía Masih, en el barrio Badami Bagh.

Lo sucedido llevó a miles de paquistaníes a protestar ayer en las principales ciudades del país, entre las cuales Karachi, Lahore, Rawalpindi e Islamabad, pidiendo a las autoridades que se acabe con el uso abusivo de la ley antiblasfemia.

Lo indica hoy el italiano Servicio de Información Religiosa (SIR), recogiendo datos de Caritas Pakistán enviados a la fundación católica Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN) en su sitio italiano: http://acs-italia.org/

La presión de la multitud a la policía indujo a formalizar la acusación al joven cristiano en base al artículo 295c del código penal, que prevé la prisión perpetua y en casos extremos la pena capital para quien ultraje al profeta.

A pesar de que Masih fue detenido, la ira de los vándalos no se detuvo y dio fuego, el sábado, a todo el barrio cristiano, afortunadamente sin dejar víctimas mortales, indica el artículo.

Las autoridades de Paquistán aseguraron que los culpables serán castigados y los arrestos han sido 163.

Será Cáritas a encontrar un acomodo para las 400 familias cristianas, la mitad de las cuales son católicas.

La población agredida recibió la visita del administrador apostólico de Lahore, monseñor Francis Shaw que invitó a conservar la fe a pesar de todo, y del arzobispo de Karachi, Joseph Coutts.