Pakistán: Respetar a las minorías, controlando a los predicadores de odio

Petición de la Comisión Justicia y Paz de la Conferencia Episcopal

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LAHORE, 15 enero 2003 (ZENIT.org).- El odio desatado con las palabras hacia las minorías religiosas puede desencadenar episodios de violencia e intolerancia, como ya se han registrado, reconoce el episcopado católico paquistaní.



Por ello, afirma, se necesita ejercer más control sobre los discursos de los líderes musulmanes fundamentalistas

Así lo reconoció un mensaje de la Comisión Justicia y Paz de la Conferencia Episcopal de Pakistán, enviado a la agencia vaticana Fides .

Firmado por monseñor Lawrence Saldanha, arzobispo de Lahore, y Peter Jacob, Secretario de la Comisión, el texto expresa una gran preocupación por los discursos de algunos líderes islámicos radicales contra las minorías religiosas.

«Es una práctica que dura décadas, en manifestaciones públicas, sermones, libros, o medios de comunicación, con o sin ningún control –afirman--. Mientras tanto la petición de la sociedad civil de derogación de las leyes que promueven la discriminación religiosa y fomentan los conflictos sociales permanece sin atender».

«La política de hacer la vista gorda en los delitos relativos al uso violento de la palabra ha provocado la destrucción de iglesias y la matanza de miles de inocentes, en nombre de la religión, registrada contra los musulmanes chiítas, los cristianos y otros grupos religiosos minoritarios», añadió monseñor Saldanha.

De hecho, según el prelado, la reciente matanza ocurrida en Navidad en una iglesia protestante en Daska --en la provincia de Punjab-- «ha demostrado una vez más los efectos devastadores de los discursos contra los sectores más vulnerables de la sociedad»

«Es un ejemplo patente de cómo el odio instigado verbalmente puede generar violencia contra las minorías religiosas y también contra las mujeres en Pakistán», constató.

En consecuencia, la Comisión de la Conferencia Episcopal reclama al gobierno del país que ejerza mayor control en este tipo de crímenes y que se ponga fin a la práctica de ocultarlos, realizada durante muchos años.

Asimismo, invita al gobierno a prevenir y detectar estos hechos castigando a quienes promueven conflictos religiosos y utilizan el nombre de las religiones para incitar a la violencia.