Pakistán: Siguen las protestas por la destrucción de un centro católico

Líderes cristianos rechazan la versión gubernamental sobre la propiedad

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ROMA, viernes 27 enero 2012 (ZENIT.org).- Líderes de Iglesias cristianas, tanto católicas como protestantes, han rechazado las recientes declaraciones de las autoridades locales destinadas a justificar el embargo y la demolición del centro caritativo Gosha-e-Aman en Lahore, Pakistán. Han anunciado que las manifestaciones que duran más de dos semanas continuarán mientras el Estado persista en su actitud “totalitaria”.

Según informaba este 20 de enero la agencia Eglises d'Asie, de las Misiones Extranjeras de París, el pasado 15 de enero el ministro de las Minorías del Punjab, Kamram Michael, declaraba que la destrucción de la institución se hizo por orden del gobierno provincial, con el fin de recuperar los bienes del Estado que habían sido desviados por “elementos criminales”. “Igualmente he recibido instrucciones de ceder a la Iglesia los terrenos para sus acciones caritativas, y hacer construir una escuela y una casa de acogida para personas mayores”, precisó el ministro. Esta agitación es fruto de un malentendido, y los cristianos habrían sido mal informados, concluyó.

Esta declaración se hizo después del gran movimiento de protestas llevado a cabo por los cristianos de Lahore desde el embargo y la destrucción por las autoridades de una institución de acogida administrada conjuntamente por la Iglesia católica y Caritas Pakistán el pasado 10 de enero. Por orden del responsable del distrito pero “sin ningún documento oficial” la policía había demolido el edificio con excavadoras, expropiado a las familias que allí vivían, destruido las biblias y objetos religiosos, antes de embargar “en nombre del Estado” tanto el material “educativo” como los ordenadores, el conjunto de la propiedad y de los terrenos adyacentes.

El centro Gosha-e-Aman albergaba otra casa de acogida y una escuela de costura fundada hace unos cincuenta años, un asilo de ancianos, un establecimiento escolar de chicas, un convento y una capilla del siglo XIX.

Al día siguiente, miles de cristianos se manifestaron en Lahore, bloqueando las calles con los escombros del antiguo centro, para denunciar las “maniobras criminales” de las autoridades del Punjab y las “violaciones de los derechos de las minorías religiosas. El padre Enmanuel Yousaf Mani, presidente de la Comisión “Justicia y Paz” de la Conferencia Episcopal de Pakistán anunció la intención de la Iglesia de presentar un recurso en la Corte de Lahore contra el “embargo ilegal”, de uno de los bienes de los cuales poseía todos los títulos de propiedad que se remontaban a 1887, cuando los edificios pertenecían a Lahore Asociación Caritativa.

El pasado 16 de enero en reacción a las intenciones del ministro de las Minorías del Punjab, los obispos católicos y protestantes organizaron una gran manifestación que, según la agencia Ucanews reunió a más de dos mil personas.

Monseñor Sebastian Shah, obispo auxiliar católico de Lahore, y monseñor Alexander John Malik, obispo anglicano de Lahore, rechazaron las afirmaciones de Kamran Michael y afirmaron que el Estado no se ha comprometido nunca a proporcionar ningún terreno.

“Continuaremos protestando hasta que el gobierno devuelva los terrenos que nos ha quitado y que haya pagado por todos los perjuicios cometidos. No tenemos miedo y lucharemos hasta el final para que sean reconocidos nuestros derechos “, declaró el padre Morris Jalal, uno de los numerosos sacerdotes que se turnan cerca de los manifestantes para protestar ante las ruinas del Centro de Gosha-e-Aman o delante del club de prensa en Lahore.

Monseñor Mano Rumalshah, antiguo obispo anglicano de la diócesis de Peshawar, pidió que aquellos que profanaron la capilla, las cruces, las biblias y otros objetos religiosos sean perseguidos y sancionados. “Una sola hoja desgarrada del Corán llevó al incendio de diferentes ciudades y poblaciones, recordó. Exigimos excusas por la profunda herida que nos han abierto”.

También los jóvenes de la Iglesia católica participaron en el movimiento de protesta proponiendo lanzar una campaña masiva de sensibilización por mensajes sms en los teléfonos móviles. El padre Ashraf Gill, que dirige la sección juvenil de la archidiócesis de Lahore, ha formado parte de las numerosas manifestaciones previstas, así como en los encuentros de oración ecuménica y también en los envíos de peticiones y declaraciones de apoyo que ya circulan en el seno de las asociaciones internacionales de derechos humanos o en la ONU.