Paquistán: Caritas sigue ayudando a los damnificados

El obispo de Hyderabad pide coordinar la ayuda

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ISLAMABAD, jueves 2 de septiembre de 2010 (ZENIT.org).- Mientras Caritas Paquistán continúa su ayuda a los damnificados por las inundaciones, el obispo de Hyderabad hizo un llamamiento a las organizaciones para que coordinen su acción.

Caritas Paquistán hizo un reparto de ayuda en Thatta, en la diócesis de Hyderabad, a mil familias que  recibieron cestas de alimentos, bolsas de harina y agua embotellada. En presencia del obispo Max Rodrigues, se verificaron las listas de beneficiarios y se supervisó toda la operación, informa la página web de Caritas España. El obispo Rodrigues hizo un llamamiento a la coordinación con todas las organizaciones para asegurar la eficacia de la ayuda.

Los testimonios de personas que lo han perdido todo y la fortaleza y solidaridad de los más vulnerables siguen animando a la familia Caritas a luchar porque la situación de muchas personas en Pakistán llegue  a la comunidad internacional.

“Quiero volver a casa, continuar mi trabajo como empleada doméstica y alimentar a mis hijos --dijo Perwaiz- pero el agua está a cinco o seis metros de nuestro hogar, no tengo ni idea de cómo estará ahora mismo mi casa”, dice mientras expresa su gratitud por la ayuda recibida.

“La fiebre se ha apoderado de mi desde que el agua y lodo llenaron nuestra casa de barro. Nunca he sentido tanto terror en mi vida “. Gamul Mai no consigue curarse de la fiebre después de escapar a una ola de tres metros de agua en su pueblo de Sindh, Pakistán.

“Estábamos durmiendo cuando oí a gritos que el terraplén se nos venía encima. Al principio pensé que íbamos a morir todos”. Sin embargo, logró escapar con sus seis  nietos. Mai, de 60 años, es uno de los 200 beneficiarios que recibieron alimentos y mosquiteros de Caritas Paquistán durante una distribución en Khewali, uno de los pueblos afectados por las inundaciones en el distrito de Kashmore, la provincia de Sindh. Mai también visita el centro de salud con sus dos sobrinas jóvenes que sufren de malaria y alergias en la piel. La familia de la viuda ahora comparte un pequeño compartimento con un amigo de su familia.

Del mismo modo, Ali Nawaz, un agricultor musulmán, perdió un año de almacenamiento de trigo y los cultivos maduros. “La caña de azúcar y el arroz estaban casi listos. Ahora todos mis cultivos están bajo el agua”.

La familia de Nawaz, de 42 años, ahora vive cerca de un dique de protección, donde esperan a que el agua retroceda. Mientras, colocan la ayuda recibida de Caritas en su cobertizo de paja. Caritas Pakistán en Sindh, la provincia más afectada de todas, ha proporcionado ayuda a 400 familias hasta ahora.

“Estamos actuando en toda la provincia, excepto en Karachi. Es una enorme región en la que el lenguaje cambia cada 10 km”, dice Shamas Shamaun, secretario ejecutivo de la Diócesis de Hyderabad.

Mientras tanto, el gobierno de Estados Unidos dice que 23% de las tierras cultivadas del país --o 4,3 millones de acres- está bajo el agua, mientras que más de 9 millones de personas necesitan ayuda inmediata.

Khursheed recordaba bien el fatídico día, cuando de repente su vida cambió dramáticamente. “Empezó a llover mucho. Todos estábamos en casa, creyendo estar al seguro, pero no era así”, afirma. Su vivienda de tres habitaciones, estaba construida sobre cimientos de adobe, en la localidad de Rehampur, Okara. Por eso no pudo resistir la avalancha de lluvias torrenciales y se derrumbó. La habitación en la que ella se encontraba con su marido fue la que registró mayores daños. El techo y las paredes se derrumbaron con un ruido sordo, dejando atrapados a sus ocupantes.

“No tuvimos tiempo de escapar. Los ladrillos me cayeron encima del brazo y se rompió. Pero la peor pérdida fue la muerte de mi nieta de 14 años, Shama, que sufrió una herida en la cabeza”, recuerda Khursheed.

Dice que su familia se había mudado a otra vivienda, en la que vivía su hija casada con su marido y sus hijos. Khursheed fue corriendo al hospital de la aldea, administrado por la Iglesia local, en el que recibió tratamiento cualificado a un precio simbólico.

En el campamento de distribución de Caritas Paquistán recibe ayuda. Perdió la mayor parte de sus utensilios de cocina en la catástrofe.

En el paquete de ayuda hay aceite de cocina, harina, azúcar, legumbres, leche en polvo, té, chiles, sal, agua embotellada, jabón para la higiene personal y detergente para lavar la ropa y un gran cubo con tapadera.