Para el Papa, 2009 ha sido un año “bajo el signo de África”

Según explica a la Curia Roma

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CIUDAD DEL VATICANO, martes, 22 diciembre 2009 (ZENIT.org).- Benedicto XVI, al hacer un balance del año 2009, considera que ha sido un año vivido "bajo el signo de África", no sólo gracias al primer viaje que ha realizado a ese continente como pontífice, sino también al Sínodo africano.

Como es tradición, el pontífice aprovechó la audiencia que concedió este lunes a sus colaboradores de la Curia Romana para evocar algunos de los grandes acontecimientos de su ministerio y de la vida de la Iglesia en estos doce meses.

El continente africano se llevó el pasaje más largo del esperado discurso, comenzando por el viaje que realizó a Camerún y Angola que realizó del 17 al 23 de marzo, destacando ante todo la "alegría festiva y el afecto cordial" con que fue recibido.

El Papa confiesa que todavía hoy está impresionado por las celebraciones litúrgicas, que vivió en África, "auténticas fiestas de fe".

En particular, mencionó dos elementos que le parecieron "particularmente importantes".

"Ante todo, había una gran alegría compartida, que se expresaba también con el cuerpo, pero de una manera disciplinada y orientada por la presencia del Dios vivo".

El otro elemento, era "el sentido de la sacralidad, del misterio presente del Dios vivo que plasmaba, por así decir, cada uno de los gestos".

Luego, hizo referencia al Sínodo de los Obispos de África, que se celebró del 4 al 25 de octubre en el Vaticano, acontecimiento en el que emergió "aún más intensamente la importancia de la colegialidad, de la unidad de los obispos, que reciben su ministerio precisamente por el hecho de que entran en la comunidad de los sucesores de los apóstoles".

"Cada uno es obispo, sucesor de los apóstoles, sólo en la medida en que participa de la comunidad de aquellos en los que continúa el Colegio de los Apóstoles en la unidad con Pedo y con su sucesor".



Reconciliación, condición para la paz

Por lo que se refiere al tema el Sínodo, "la Iglesia ne África al servicio de la reconciliación, de la justicia y de la paz", el pontífice reflexionó sobre todo sobre la palabra "reconciliación".

"Una mirada sobre los sufrimientos y penas de la historia reciente de África, así como en muchas otras partes de la tierra, muestra que choques no resueltos y profundamente arraigados pueden llevar en ciertas situaciones a explosiones de violencia, en el que parece perderse todo sentido de humanidad", subrayó.

"Reconciliación --según el Papa-- es un concepto pre-político y una realidad pre-política, que precisamente por este motivo es de la máxima importancia para la tarea de la misma política. Si no se crea en los corazones la fuerza de la reconciliación, al compromiso político por la paz le falta el presupuesto interior".

"En el Sínodo, los pastores de la Iglesia se comprometieron a favor de esa purificación interior del hombre que constituye la condición esencial preliminar para la edificación de la justicia y de la paz. Pero esta purificación y maduración interior hacia una verdadera humanidad no pueden darse sin Dios", concluyó al evocar el Sínodo africano.