Para salvar a África, la Santa Sede pide una nueva cultura de cooperación internacional

Intervención del arzobispo Migliore ante la asamblea general de la ONU

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NEW YORK, domingo, 15 octubre 2006 (ZENIT.org).- La Santa Sede tomó la palabra el 12 de octubre ante la asamblea general de las Naciones Unidas para pedir una nueva cultura de cooperación internacional.



«Es necesario crear nuevas formas de solidaridad a nivel bilateral y multilateral a través de un compromiso más decidido por parte de todos, con la convicción de que el bienestar de los pueblos de África es una condición indispensable para alcanzar el bien común», afirmó el 12 de octubre el arzobispo Agostino Migliore, observador permanente de la Santa Sede ante la ONU.

El prelado italiano tomó la palabra para afrontar el argumento: «Una nueva asociación para el desarrollo de África: los progresos en la aplicación y en el apoyo internacional».

La Nueva Asociación para el Desarrollo de África (New Partnership for Africa's Development- NEPAD) fue fundada en Abuja (Nigeria) en octubre de 2001 por los jefes de Estado de Gobierno de Sudáfrica, Nigeria, Senegal, Argelia y Egipto.

El prelado aseguró que desde un inicio la NEPAD «ha sido particularmente bienvenida pues es una iniciativa africana guiada por africanos, que refleja la visión común africana y comparte el compromiso por desarraigar la pobreza y colaborar por el camino del desarrollo y el crecimiento».

«Estos objetivos están en línea con los compromisos adoptados por la comunidad internacional para reducir a la mitad la pobreza antes del año 2015».

«Para alcanzar este objetivo», subrayó monseñor Migliore, «es necesaria una nueva cultura política, especialmente en el campo de la cooperación internacional. La cuestión que todavía queda sin resolver de la deuda exterior de los diferentes países y la renuencia para ofrecer a los Estados interesados una consideración especial en las relaciones comerciales son problemas que deben ser afrontados urgentemente».

«Hoy más que nunca la condición fundamental para poder promover la paz en el mundo es el reconocimiento de la interdependencia entre los países ricos y los pobres. De este modo, el desarrollo se concebirá como una tarea común de todos nosotros: de los contrario, se dará una regresión incluso en las zonas que hoy se caracterizan por el progreso», asegura el nuncio.

Para reforzar la cooperación solidaria internacional, la delegación de la Santa Sede pidió a los gobiernos que honren las promesas contraídas sobre la reducción de la deuda o de su condonación y que cumplan el compromiso de dedicar el 0,7% del Producto Interior Bruto al desarrollo.

Asimismo Migliore subrayó la importancia de emprender nuevos esfuerzos a favor de la educación de los jóvenes, «esenciales para alcanzar los objetivos del desarrollo».