Pastores como el Buen Pastor

Comentario al evangelio de Domingo 4º de Pascua/C

Roma, (Zenit.org) Jesús Álvarez SSP | 900 hits

"En aquel tiempo dijo Jesús: Mis ovejas escuchan mi voz y yo las conozco. Ellas me siguen, y yo les doy vida eterna. Nunca perecerán y nadie las arrebatará jamás de mi mano. El Padre, que me las ha dado, es más fuerte que todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano de mi Padre. Yo y el Padre somos una sola cosa". (Jn. 10,27-30)

Las ovejas de Jesús, sus verdaderos seguidores, conocen, aman, escuchan y obedecen al Buen Pastor, y lo siguen, como las ovejas escuchan y obedecen a su pastor. Y como las ovejas están seguras de que el pastor las llevará por buenos caminos y a buenos pastos, así los verdaderos cristianos saben que Cristo los llevará por caminos seguros a las praderas eternas.

Jesús aclara qué significa ser ovejas suyas: escuchar su voz, ser conocidos y amados por él, conocerlo con un conocimiento amoroso, y seguirlo como pastor y Maestro, Camino, Verdad y Vida. "Ésta es la vida eterna: que te conozcan a Ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien Tú has enviado" (Jn 17, 3).

Seguir a Jesús es aceptar su forma de vida, sus sentimientos, sus criterios, su manera de ser, de pensar, de hacer y de amar. Es aceptarlo y acogerlo a él como Persona viva, amabilísima, presente y actuante, manteniendo con él una relación íntima, confiada, asidua, gozosa.

Pero nosotros, abusando de la libertad -don suyo-, podemos abandonar a nuestro Buen Pastor y extraviarnos con riesgo de perder la vida eterna y de arrastrar a otros a la perdición. ¡Qué tremenda responsabilidad!

El Buen Pastor ha querido la colaboración de otros “pastores”: el Papa, los obispos, los sacerdotes, misioneros, diáconos, catequistas, comunicadores, escritores, autoridades, profesores, padres de familia, amigos. Las ovejas oirán y seguirán a los pastores cuya voz y conducta reflejen al Buen Pastor. Y surgirán nuevos pastores que continúen su obra salvífica.

Solo el Buen Pastor resucitado y presente, puede dar eficacia de salvación a nuestra vida y muerte, alegrías, sufrimientos, oración, palabras, acciones, como él asegura: “Yo soy la puerta de las ovejas; quien entra por mí, encontrará pastos; pero quien entra por otra parte (con otros intereses), es ladrón y bandido” (Jn 10, 1.9). ¡Gran consigna también para la pastoral vocacional, hoy y siempre!

Por eso la primera tarea y compromiso primordial de los pastores consiste en estar unidos a Cristo, vivir en Cristo para engendrar a otros para la vida eterna. En eso consiste el éxito de la vida y misión de los pastores, pastoras y fieles. Hay que “oler a oveja” y a la vez“ser buen olor de Cristo”.

A cada uno de nosotros Dios nos ha asignado una “parcela de salvación”, para “pastorearla”, empezando por la propia familia, y colaborar con Cristo en su salvación, mediante la intimidad con Dios, la oración, el sufrimiento ofrecido, el testimonio, la palabra y la acción. Y que felices podamos orar: “Te doy gracias, Pastor bueno, porque me llamas a compartir tu misión redentora. Te suplico que las ovejas que pusiste a mi cuidado, compartan conmigo tu gloria eterna”.