Patriarca de Jerusalén: Tierra Santa todavía es “Iglesia del Calvario”

“El ataque de Israel no ha hecho más que agravar la situación”

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JERUSALÉN, jueves 3 de mayo de 2010 (ZENIT.org).- La Iglesia en Tierra Santa todavía es una “Iglesia del Calvario” en una región que tiene”miedo a la paz”, afirmó el patriarca latino de Jerusalén, monseñor Fouad Twal, en una entrevista a Radio Vaticano.

Al comentar el próximo viaje apostólico del Papa a Chipre, monseñor Twal habló de “un signo más de su solicitud y preocupación por esta tierra, sin olvidar el aspecto de la comunión, el aspecto del ecumenismo, que él hace con este gesto, tanto con las autoridades ortodoxas y religiosas chipriotas como con las civiles”.

“Estamos muy, muy contentos -añadió-. Chipre tiene algo en común con Jerusalén: los muros que están a cuatro pasos de aquí, que separan la isla en dos partes, norte y sur”.

“Nosotros estamos habituados a estos muros de vergüenza que separan a la gente, a las familias, las propiedades, las parroquias, a los sacerdotes, a los fieles -explicó-. Es un drama que continúa”.

“Nosotros no olvidamos que somos todavía una Iglesia del Calvario -indicó- y la Cruz es ahora nuestro pan de cada día, sin olvidar que el Calvario no está lejos de una tumba vacía. Somos la Iglesia de la Resurrección y de la esperanza”.

“Nos toca a nosotros, líderes religiosos, junto al Santo Padre, animar a la gente a no tener miedo, a ir adelante -destacó-. Es una dimensión espiritual, es un Dios que está con nosotros, que nos ama, que nos perdona; no debemos tener miedo”.

Desde este punto de vista, el reciente ataque de las fuerzas israelíes contra la flotilla de activistas filopalestinos “no ha hecho más que agravar la situación”.

“El sentido común falta totalmente allí -declaró-. Si la gente ve que la política está hecha solamente de reacciones por miedo, no podemos hacer nada”.

“Falta la paz, falta la confianza, falta la buena voluntad y quizás nos toca a nosotros y a ellos, a la comunidad internacional, hacer algo para crear una mentalidad de paz, para cambiar la manera de pensar y no tener miedo a la paz”.

“Hasta ahora, algunos han tenido más miedo a la paz que a la guerra -concluyó-. Sin embargo la paz es bella, la necesitamos y merece todos nuestros sacrificios”.