Pena de muerte: San Egidio recoge tres millones de firmas por una moratoria

Serán entregadas a Kofi Annan en la sede de la ONU el 18 de diciembre

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NUEVA YORK, 15 dic 2000 (ZENIT.org).- Tres millones de firmas de 145 países del mundo a favor de una moratoria universal de la pena de muerte serán presentadas el 18 de diciembre por la Comunidad de San Egidio al secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan.



La Comunidad de San Egidio (http://www.santegidio.org ha promovido en estos dos últimos años la iniciativa en respuesta del llamamiento de Juan Pablo II a favor de esta moratoria que busca respetar la dignidad inalienable de la vida humana.

San Egidio, movimiento católico surgido en Roma en 1968 por inspiración del laico y prestigioso historiador italiano, Andrea Riccardi, está presente en unos cuarenta países a través de actividades de evangelización y de asistencia a favor de los más pobres, de promoción del diálogo ecuménico e interreligioso, y con proyectos de paz y de resolución de conflictos (fueron mediadores decisivos en el final de la guerra civil de Mozambique y Guatemala).

La idea de recoger firmas para pedir la moratoria mundial de la pena de muerte ha recibido el apoyo de organizaciones como Amnistía Internacional y la organización estadounidense M2000, fundada por sister Helen Préjean, la religiosa que escribió el libro llevado a la gran pantalla en Hollywood «Dead Man Walking».

La iniciativa ha encontrado también entusiasmo entre líderes religiosos de los cinco continentes. Entre los firmantes se encuentran el Dalai Lama; el presidente de Indonesia, Abdurrahman Wahid; los cardenales Roger Etchegaray, presidente del Comité para el Gran Jubileo del año 2000 y James Francis Stafford, presidente del Consejo Pontificio para los Laicos; el presidente de la Comunión anglicana, George Leonard Carey; y la presidenta del World Methodist Council, Frances Alguire.

En el mismo momento en que San Egidio entregue en Nueva York las firmas, en la sede de las Naciones Unidas, el 18 de diciembre, se iluminará el Coliseo de Roma para subrayar el carácter jubilar de este gesto.