Pequeñas armas, grandes problemas

Una conferencia internacional que termina sin acuerdo final

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NUEVA YORK, sábado, 22 julio 2006 (ZENIT.org).- Una reciente conferencia de Naciones Unidas ha revisado los avances en el control de comercio de armas ligeras, pero los países no se han puesto de acuerdo en un documento conclusivo.



Reunida en Nueva York del 26 de junio al 7 de julio, el propósito de la reunión era revistar el Programa de Acción sobre el Comercio Ilegal de Armas Ligeras del 2001.

Hace cinco años, el plan que se aceptó establecía normas y programas sobre algunos temas, incluyendo prevenir y combatir la producción y tráfico de armas liberas; asegurar controles eficaces sobre la producción legal de dichas armas; y normas relativas a la tenencia, transferencia y destrucción de armas.

En su discurso del 26 de junio a la conferencia, el Secretario General de la ONU, Kofi Annan, indicaba que se cree que una cuarta parte del comercio mundial de armas, que al año suma 4.000 millones de dólares, es ilegal.

«Estas armas pueden ser pequeñas, pero causan destrucciones masivas», afirmaba, observando que son responsables de la pérdida de miles de vidas cada año.

El presidente de la conferencia, Prasad Kariyawasm, de Sri Lanka, afirmaba que, a pesar de la falta de un documento final, los países siguen «enfrentándose a la plaga del comercio ilegal de armas ligeras», según un comunicado de prensa hecho público el 7 de julio.

Un representante de una de las ONGs activas en el tema, Rebecca Peters de la IANSA (International Actino Network on Small Arms), acusaba a los gobierno de dejar que unos pocos estados «les hagan ser rehenes y descarrilen cualquier plan que pueda traer mejoras en esta crisis mundial».

Reuters informó de sus comentarios el 7 de julio.

La IANSA identificó a los responsables principales del bloqueo del acuerdo: Cuba, India, Irán, Pakistán y Rusia.

Al comenzar la conferencia tuvo lugar la publicación de un estudio sobre el tema de las armas ligeras, a cargo del Graduate Institute of International Studies de Ginebra. Los organizadores de la conferencia incluyeron detalles del estudio, «Small Arms Survey 2006: Unfinished Business», en un comunicado de prensa el 26 de junio.

Avances limitados
Lograr transparencia entre las naciones exportadores de armas «resulta clave para avanzar en el proceso», afirmaba Keith Krause, director del programa de investigación de armas ligeras del instituto.

Afirmaba que cerca del 77% de las armas del mundo están en manos de 20 estados Se estima que China, la Federación Rusa y Corea del Norte tienen los mayores arsenales de armas de fuego del mundo, con 41 millones, 30 millones y 14 millones de armas, respectivamente. Estados Unidos, con 3 millones de armas, ocupa el puesto duodécimo.

Según Krause, «después de cuatro o cinco años, el balance no es tan bueno». Afirmaba que ha visto pocos estados que hayan hecho mejoras significativas en la transparencia. Por ejemplo, Bulgaria, Irán, Israel y Corea del Sur, calificados por Krause como exportadores de armas significativos, aunque no masivos, han elegido no aportar ningún tipo de información al instituto.

Pero se han hecho algunos avances. En Camboya, más de 130.000 armas han sido apartadas de la circulación, lo que suma casi el 60% de las armas en circulación fuera de las cantidades oficiales del gobierno. Ucrania también ha accedido a destruir cerca de dos millones de armas de sobra y mejorar la seguridad de otras.

Los estudios citados por el instituto muestran que en Bogotá, Colombia, y Río de Janeiro, Brasil, el corte de la violencia armada se sitúa entre los 40 y los 90 millones de dólares al año, incluyendo los 10 millones de dólares de pérdida de productividad debida a las muertes de hombres en edad laboral en Brasil, y 4 millones en Bogotá.

Derechos humanos
El comercio de armas en general sigue suscitando preocupación. El 11 de junio, Amnistía Internacional publicaba un informe criticando a China por vender armas a países que abusan de los derechos humanos. El informe se titulaba «China: Sustaining conflic and human rights abuses».

Amnistía Internacional indicaba que China está surgiendo como uno de los principales exportadores de armas del mundo. Además, sus ventas de armas son una parte integral del comercio que desarrolla con los países. «Durante los últimos 20 años, China ha aportado una serie de equipos militares, de seguridad y policiales a países con un historial de graves violaciones de derechos humanos», acusaba el informe.

Aunque la preocupación internacional se ha centrado en la transferencia de tecnología nuclear y de misiles de largo alcance a países como Irán, Corea del Norte y Pakistán, Amnistía Internacional sostenía que las exportaciones de armas convencionales y ligeras «han estado contribuyendo a las violaciones de derechos humanos incluyendo conflictos armados brutales».

Además, China es la única gran potencia exportadora de armas que no forma parte de ningún tratado multilateral que precise algunos criterios, incluyendo el respeto por los derechos humanos, que guíen las decisiones de permitir la exportación de armas.

Entre los casos que cita el informe está Sudán. China ha seguido permitiendo que se enviara equipo militar a este país a pesar de los asesinatos documentados y extendidos, las violencias y secuestros por parte de las fuerzas armadas gubernamentales y sus grupos militares aliados.

En Nepal, indicaba el informe, China ha aportado armas ligeras a las fuerzas armadas, que han sido responsables de muchos asesinatos y torturas, a menudo de civiles, en el conflicto armado interno.

Gastos en alza
En general, el gasto militar continúa subiendo. El gasto total mundial para fines militares alcanzó en el 2005 los 1.118.000 millones de dólares. Los datos proceden del libro anual del 2006 publicado el 12 de junio por el SIPRI (Stockholm International Peace Research Institute).

El nivel de gasto del año pasado equivale al 2,5% del producto interior bruto del mundo. Los gasto del 2005 subieron un 3,4% con respecto al 2004, y un 34% en el periodo 1996-2005. Estados Unidos es el país que más gasta, sumando cerca del 80% del aumento del 2005. Esto se debe principalmente a los costes de las campañas en Afganistán e Irak. El gasto militar norteamericano suma actualmente el 48% del total mundial.

Desde el 2003 el comercio internacional de armas también está creciendo. Las exportaciones mundiales de armas, según información de los países, se estimaba entre 44 mil y 53 mil millones de dólares en el 2004, el último año del que se tiene información disponible.

Los cinco mayores exportadores en el periodo 2001-2005 fueron, en orden de valor, Rusia, Estados Unidos, Francia, Alemania y el Reino Unido. Las exportaciones combinadas de los estados miembros de la Unión Europea la convierten en el tercer exportador de armas convencionales. Rusia y Estados Unidos suman cada uno cerca del 30% de las entregas mundiales de armas. En el 2005 los cinco mayores exportadores sumaban el 80% de las entregas de armas.

En el periodo 2001-2005, el 43% de las entregas de Rusia fueron a China y el 25% a la India. Los cuatro mayores receptores de exportaciones norteamericanas en el 2001-2005 fueron, por orden, Grecia, Israel, Reino Unido y Egipto.

El informe del SIPRI observaba que, entre los países, existen divergencias en las definiciones que determinan lo que incluyen o excluyen en los datos de los que informan. Además, la naturaleza dual de muchas innovaciones actuales en ciencia y tecnología hacen difícil identificar el compromiso financiero ligado a la investigación y desarrollo militares.

Según el SIPRI, Se ha hecho algún avance hacia una mayor transparencia en los arsenales nucleares. Queda, sin embargo, mucha incertidumbre sobre los inventarios mundiales de armas nucleares y de material fisible utilizable para armas. Para las armas biológicas, la transparencia podía incluso ir a menos. Con respecto a las armas químicas, la situación es mejor, al estar los gobiernos haciendo públicos más datos sobre la destrucción de estas armas y las reservas que quedan.

«El comercio ilegal de armas ligeras es una amenaza para la paz, el desarrollo y la seguridad», indicaba Mons. Celestino Migliore en su discurso del 28 de junio a la conferencia de las Naciones Unidas sobre armas ligeras.

La Santa Sede, por tanto, indicaba, apoya los esfuerzos por combatir el comercio ilegal de armas. También llamó la atención sobre el impacto del comercio de armas en los niños. Es necesaria una mayor atención para luchar por reducir la demanda de armas ligeras, explicaba Mons. Migliore. Una lucha que se presenta difícil.