Peregrinos de todo el mundo en Lourdes para ver al Papa y escuchar a la Virgen

Enfermos, niños, voluntarios... Para todos: una experiencia de fe

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LOURDES, domingo, 14 septiembre 2008 (ZENIT.org).- Banderas de Polonia (roja y blanca) o de Nigeria (verde, blanca, verde), mostraban en la mañana de este domingo cómo Benedicto XVI ha reunido a peregrinos de todo el mundo en torno a la Gruta de Lourdes.

A las 8 de la mañana, llegaban los enfermos a ocupar sus puestos, junto al podio blanco desde el que se elevó el altar en el que el Papa presidió la eucaristía del jubileo en la Pradera de los Santuarios.

Los enfermos, que aquí se sienten como en su casa, se acercaban en procesión serena y ordenada, rodeados por la atención de los voluntarios de la UNITALSI italiana, la asociación que organiza peregrinaciones de enfermos a Lourdes y otros santuarios.

Una familia polaca de Poznan ha venido en coche, tres días de carretera: el papá, la mamá, y los seis hijos. El más pequeño tiene diez años, la mayor, Julie, 22, estudia derecho y habla francés. Han venido porque querían vivir los 150 años de las apariciones de la Virgen María junto al Papa.

Traduciendo a su madre, Elisabeth, Julie explica que ha querido venir en familia a "visitar a María y a Bernadette": "A los polacos les gustan las peregrinaciones --explica--. Y en Polonia, Lourdes es sumamente popular". El padre, Pawel, viene a esta ciudad por décima vez. Vino por primera vez con su madre y está encantado de traer ahora a su familia: "Es el santuario más hermoso", asegura.

Desde Bordeaux, un grupo de scouts ha hecho un viaje de cinco horas en autobús "para venir a ver al Papa", dice Luc, de 9 años y medio, para "venir a ver el lugar en el que la Virgen se apareció", y rezar, pues "ella está todavía aquí". Su guía, Clémence, de 18 años, ha querido venir "al lugar de la aparición de la Virgen" para "unirse a todos los cristianos y rezar".

En la explanada, preparándose espiritualmente para la misa, se encuentran también Agnès, de Morlaix, localidad de Bretaña, de 63 años, que ha venido por primera vez como voluntaria hospitaliaria para atender a los enfermos, y su amiga Béatrice, de 67 años, de Anjou, hospitalaria desde hace 15 años, quien vino por primera vez en 1976.

Agnès espera de este visita de Benedicto XVI "una renovación de la Iglesia en Francia", "fuerzas vivas", "un despertar en la fe de los franceses".

Agnès está muy contenta de su servicio como hospitalaria, y da las gracias a dos mujeres suizas que le han aprendido algunos detalles y gesto para ayudar a los enfermos, en particular, a los que acuden a bañarse a las piscinas.

Hélène Jourdan, nacida en 1934, al igual que Blanca Julen, alemanas, también están aquí. Vienen a este lugar para ponerse al servicio de los peregrinos desde hace 45 y 50 años respectivamente.

En las piscinas, según cuenta, ayudan "a los peregrinos a hacer lo que María ha pedido: venir en procesión y beber el agua". "Nos ponemos al servicio de las personas para que cumplan con lo que María pide", explica Blanca.

Parta Hélène, es como "ser una mamá para los peregrinos, sobre todo para los jóvenes", en particular, enfermos. Blanca confiesa: "¡Es nuestra vida!". Pasan cuatro meses al año en Lourdes desde hace cinco lustros: dos en primavera y otros dos ahora.

Los jóvenes españoles, como de costumbre, son los que más ruido hacen. Se les pudo ver en la noche de este sábado, durante la procesión de las antorchas. Algunos llegaron con una serie de 300 autobuses ese día, y este domingo llegaban otros 300.

Andrea, una joven de 20 años, de Barcelona, viene a Lourdes por segunda vez, y su amiga Sheila, 21 años, por primera vez. Asegura que está aquí "para ver también por primera vez al Papa". Unos 400 peregrinos han venido desde Barcelona, pasando por Torreciudad.

Tras ver al Santo Padre, Andrea dice, que viene "a recibir la fuerza para ser buenos cristianos". Sheila subraya que la presencia de enfermos da "alegría", pues "llevan su sufrimiento con esperanza".

Ana, de 18 años, sevillana, está por primera vez en Lourdes "para ver al Papa" y porque la "Virgen alcanza verdaderamente milagros".

De Bilbao, en el vecino País Vasco, Clara, de 18 años, está en Lourdes por segunda vez para formar parte de "nuevos jóvenes" que "apoyan al Papa", "para rezar por él", "acompañarle" y para manifestar su "devoción a la Virgen, en el aniversario de las apariciones, y porque hay milagros".

De la isla italiana de Sicilia han venido 200 peregrinos italianos con la UNITALSI. Rosaria, de 57 años, viene desde hace once años. En este año ha acompañado a enfermos tres veces: con motivo del aniversario de la primera aparición, el 11 de febrero; para participar en el "Tren de los niños", y con motivo de la visita del Papa. Dos días y una noche en cada ocasión o un día y dos noches...

Espera volver a Italia con "una fe más fuerte, pues allí donde está el Papa, está Nuestro Señor", explica. "Nos ha unido a Dios y a su Madre".

Otros italianos vienen del norte, de Bibiana, tierra franciscana, pues en La Verna, san Francisco de Así recibió los estigmas.

En el área de la Pradera reservada a la diócesis de Tarbes y Lourdes, a la derecha del podio, llegan familias con sus carritos de los niños pequeños. Es el caso de Michaël y Marie-Hélène Camel, de unos cuarenta años, con sus seis hijos de 13 meses a 11 años.

Marie-Hélène reconoce que la preparación, el día anterior, no ha sido fácil, pues había que preparar todo: el picnic, la ropa para los niños, "madrugar"... Pero añade: "No tiene ningún mérito, es una alegría el poder venir". Sébastien, de 11 años, y Floriane, de 9, están encantados de "ver al Papa".

Por Anita S. Bourdin