Perú: Con diálogo se construye la paz y la violencia frena el desarrollo humano

Llamamiento del presidente de la Conferencia Episcopal

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LIMA, miércoles 6 junio 2012 (ZENIT.org).- El arzobispo de Ayacucho y presidente de la Conferencia Episcopal Peruana, monseñor Salvador Piñeiro García-Calderón, hizo un llamamiento al camino del diálogo, ante los últimos hechos suscitados en la provincia cusqueña de Espinar y que ha costado la vida de personas, numerosos heridos y cuantiosos daños materiales, a raíz de las manifestaciones contra una empresa minera.

En un comunicado, el a resalta que “el diálogo es el camino para construir la paz y que la violencia frena el desarrollo humano integral”.


"Ante los últimos y lamentables acontecimientos que se han producido en Espinar-Cusco, con irreparables pérdidas de vidas humanas, numerosos heridos, y cuantiosos daños materiales, nos dirigimos a todos, hombres y mujeres de buena voluntad, para invocarles a un diálogo transparente, como único camino para construir la paz en nuestro país", afirma el comunicado.

"La violencia expresa el fracaso del diálogo, engendra el doloroso enfrentamiento y odio entre peruanos. En consecuencia se frena el proceso de desarrollo humano integral, el crecimiento de los pueblos y las justas oportunidades para la inclusión de todos en la gran familia peruana", añade.

El arzobispo afirma que "urge construir una cultura de paz. La paz presupone un diálogo constructivo, transparente, tolerante, respetuoso por la vida, el medio ambiente, la dignidad de la persona humana y el bien común".

Subraya que "toda vida debe ser protegida y respetada, tanto la de nuestros hermanos de las comunidades campesinas, como las que quienes, en cumplimiento de su deber constitucional, procuran el restablecimiento del orden".

Invoca que "se restablezca el diálogo entre los actores sociales para resolver pacífica y eficazmente los conflictos que se han suscitado".

Convoca "a las autoridades, a las fuerzas del orden, a los dirigentes y las comunidades, a preservar el orden social, sin ceder a la grave tentación de la violencia".

Y afirma que "la Iglesia Católica siempre estará dispuesta a colaborar, desde su misión evangelizadora, para propiciar canales de diálogo y entendimiento, a fin de superar cualquier problema que afecte la paz y el bien común entre peruanos".

Concluye invitando "a todos a pedirle a Dios, por medio de Jesucristo, que nos haga instrumentos de paz, constructores de un Perú fraterno y solidario que crece en la justicia, se afianza en la inclusión social y se construye en la unidad y la verdad".