Perú: El cardenal Cipriani condenó las campañas de esterilización de Fujimori

El primado de Perú puntualiza un artículo de Mario Vargas Llosa

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LIMA, 17 diciembre 2002 (ZENIT.org).- Ante las acusaciones lanzadas por el novelista peruano y ex candidato presidencial Mario Vargas Llosa, el cardenal Juan Luis Cipriani recordó que fue un crítico tenaz de las campañas de esterilización masiva llevadas a cabo durante el gobierno de Alberto Fujimori.



El arzobispo de Lima y primado de la Iglesia peruana recordó también que rechazó los textos promovidos por el Ministerio de Educación donde se manipulaba la información sexual desde la niñez: «Dije que esos (textos) tenían que ir a la basura», recogió la Secretaría de Prensa del Arzobispado de Lima .

Las declaraciones del purpurado se difundieron este sábado en su programa «Diálogo de Fe», de la cadena RPP Noticias, durante el cual puntualizó unos comentarios del novelista Vargas Llosa, quien le acusa de no haber adoptado una posición crítica respecto a la campaña de planificación familiar forzada durante el régimen «fujimorista».

Refiriéndose a las dichas campañas de anticonceptivos e intervenciones forzadas, el cardenal Cipriani subrayó que, durante el gobierno del ex presidente Alberto Fujimori, pidió «no convertir a nuestro país “en un burdel”». «Nadie utilizó una expresión más fuerte», constató el prelado.

Entre los meses de enero a marzo de 1998, los medios de comunicación reflejaron las reiteradas declaraciones de monseñor Cipriani en contra de los métodos de planificación familiar aplicadas por el Estado, denuncias que le valieron fuertes críticas de sectores representativos del gobierno de entonces.

Durante su programa semanal de radio, el purpurado reafirmó la defensa que hace la Iglesia Católica de la vida humana en contra de la práctica del aborto.

«Como Iglesia, nosotros no podemos imponer una decisión en el campo político, pero sí podemos predicarla, dar a conocer nuestra posición, y tal vez tener gente católica --especialista en biología, genética, demografía, antropología, psicología-- que puedan expresar sobre los alcances científicos de lo que es la vida desde el primer instante, o de lo que son los métodos de planificación», declaró.

Por ello, añadió, «dejen a la Iglesia que explique, que hable y que dé a conocer cuáles son sus planteamientos, y dejen a los hombres de fe que pongan en práctica esa fe, sin obligar a nadie a hacer lo contrario».

«Hasta las personas más lejanas (a nuestra posición sobre el aborto), reconocen que la Iglesia tiene el deber y el derecho de defender la vida, y eso lo haremos siempre, al margen de la popularidad», aseguró.

«Mario Vargas Llosa --explicó el purpurado-- dice que el aborto “es un tema delicado que enciende los ánimos y provoca la beligerancia verbal, y a veces física”. Pero no creo que produzca ninguna beligerancia, ya que confiamos en la palabra de Dios, y procuramos poner en práctica la verdad que tenemos».

«Si alguna vez se usan palabras poco acertadas, hay que tener la hombría de decir “me equivoqué”; pero en el fondo del tema no me equivoqué, no estoy de acuerdo con el aborto porque un católico no puede estar de acuerdo con lo que es un asesinato», señaló el arzobispo de Lima.