Peruana líder de sindicato italiano: 'El papa ha sensibilizado sobre la inmigración'

Liliana Ocmií­n precisa que los gestos de Francisco han potenciado las enseñanzas de la doctrina social de la Iglesia

Roma, (Zenit.org) H. Sergio Mora | 768 hits

“La doctrina social de la Iglesia es de gran importancia para favorecer la integración de los inmigrantes en Italia, si bien el papa Francisco, con su gesto en Lampedusa y gran lucidez durante la ceremonia de inicio de pontificado creó una sensibilización sobre los principios de la misma”. Recordó que el santo padre “ha hablado de la inmigración, ha denunciado la necesidad de combatir el tráfico internacional de seres humanos que existe detrás de la inmigración y sobretodo con los hechos de Lampedusa el 3 de octubre habló de la globalización de la indiferencia”.

Lo indicó hoy en una entrevista a ZENIT la secretaria confederada del sindicato italiano CISL, Liliana Ocmin, en el marco de un forum organizado por la Fundación  Promoción Social de la Cultura, la Agencia Prestomedia y Mediatrends, un observatorio independiente que estudia las tendencias de la información internacional.

Liliana Ocmin consideró que el papa Francisco “ha dejado un gran mensaje: que debemos poner en el centro los intereses reales que como cristianos tenemos, para que el tema de inmigración no sea visto como una bandera solamente por conveniencia política o utilitaria, o porque nos pueden hacer cómodo en cuanto personas débiles que podemos colocar en sectores frágiles”.

“El servicio de la curación de la persona -precisó Ocmín- es un sector que debe ser profesionalmente reconocido así como la agricultura, ambos cubiertos mayoritariamente por la mano de obra de los inmigrantes”.

La líder sindical nacida en Perú subrayó que “la inmigración es una oportunidad para que la política, las instituciones y los sindicatos pongan en el centro a la persona y vuelvan a concebir el valor social del trabajo, entendiendo que este no es sólo para una fuente de rédito sino también el proceso para una realización personal y familiar”.

“Como decía el fundador de nuestro sindicato, Giulio Pastore, la cultura y la formación es elemento indispensable para poder defender, reconocer y salvaguardar los derechos de los trabajadores. Y los inmigrantes deben encontrar una legitima participación y puesto en todas las políticas del mercado de trabajo, para que tengan una oportunidad y una realización que es prerrogativa para la integración real”, dijo.

Liliana Ocmin, del segundo sindicato italiano, consideró que el proceso de inmigración en Italia produjo un gran cambio en particular en quien escapa de las guerras y la violencia, o sea los refugiados.

Entretanto se centró en los latinoamericanos: “La comunidad más numerosa es la peruana seguida por los ecuatorianos, de ellos el 62 por ciento se ocupan de las actividades domésticas y del cuidado de ancianos. Y el aumento de la edad de la población local hace pensar que aumentará más el porcentaje de los inmigrantes que trabajarán en este sector”. Y consideró que "no se puede descargar solamente sobre los inmigrantes este sector”.

En su relación la secretaria confederada añadió: “Como sindicato pensamos que se puede considerar un fracaso la integración de los inmigrantes en el mercado italiano, en la medida que son divididos en determinados fragmentos y sin movilidad social. Es una injusticia social darles solamente tareas humildes, debido también a que los jóvenes italianos piensan que ese tipo de actividades no son para ellos”.

Recalcó la existencia del tráfico internacional de los seres humanos, fenómeno que tiene una dimensión inmensa. “Hoy por hoy un peruano que quiere venir a Italia paga a través de los mercantes unos 12 mil dólares” y precisó que la inmigración es “un problema que tenemos que gestionar con acuerdos internacionales con los países de proveniencia”.

La secretaria confederada del sindicato indicó también la tendencia opuesta que se registra. “En Perú han regresado unos 5 mil ciudadanos y varios gobiernos latinoamericanos están trabajando para la reintegración de los inmigrantes y para que puedan llevarse las contribuciones que pagaron para sus pensiones”, esto último aún no es posible si han contribuido menos de 20 años.

Concluyó recordando que “el anillo débil, los pobres del futuro, son los inmigrantes, porque entran tarde en el mercado del trabajo y porque muchos declaran que ganan la mitad, sin saber que será irreversible para sus futuras pensiones”.