Pío XI pidió a las universidades católicas refutar las tesis nazis

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CIUDAD DEL VATICANO, 4 marzo 2003 (ZENIT.org).- Pío XI ordenó en un documento oficial que en todas las universidades católicas del mundo se refutaran una por una las tesis racistas del nazismo.



La carta pontificia, que ha sido hallada por la redacción de Zenit, constituye un desmentido más a las acusaciones de historiadores que acusan a la Iglesia católica en general, y a la Santa Sede en particular, de indiferencia o silencios ante el régimen de Hitler.

La carta, de la Sagrada Congregación para los Seminarios y Universidades (actual Congregación para la Educación Católica), cuyo prefecto en aquel momento era el Papa en persona, fue enviada el 13 de abril de 1938 a los rectores de las Universidades y Facultades católicas de todo el mundo.

La carta, firmada por monseñor Ernesto Ruffini, secretario de la Congregación y futuro cardenal, comienza recordando el discurso de la víspera de la Navidad anterior, pronunciado por el Papa, en el que denunció la «persecución» que sufría la Iglesia católica en Alemania.

Pero, añade, el documento, «la principal aflicción del Santo Padre» es que se promuevan «las doctrinas más perniciosas falsamente coloreadas con el nombre de ciencia, con el objetivo de pervertir los espíritus y de desarraigar la auténtica religión».

Por este motivo, el Papa ordena que con todas las ciencias (desde la biología hasta la filosofía, incluyendo las ciencias jurídicas) se refuten las tesis racistas, en particular las siguientes (que publicamos literalmente).

El texto de la carta, publicado en el mensual «Nouvelle Revue Théologique», Lovaina, (Tomo 66, 1939) pide rebatir tesis nazis, como la que afirmaba: «Hay que conservar y cultivar con todos los medios el vigor de la raza y la pureza de la sangre, todo lo que conduce a este resultado es por sí mismo honesto y permitido».

La misiva enviada por indicación del Papa rechaza rotundamente la afirmación: «Todas las cualidades intelectuales y morales del hombre derivan de la sangre, sede de los carácteres de la raza, como de su fuente principal».

Entre las ocho tesis nazis que la Santa Sede condena, la última afirma: «Todo hombre sólo existe para el Estado y por el Estado. Todo lo que posee le deriva por derecho únicamente por una concesión del Estado».