Pistas para que las vacaciones no arrinconen los aspectos éticos

Habla monseñor Marchetto, de la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes

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CIUDAD DEL VATICANO, 30 junio 2003 (ZENIT.org).- Repensar el turismo a la luz de la doctrina social de la Iglesia supone concebir actividades que sean un instrumento para el desarrollo de la persona y no una evasión de los criterios éticos y morales, afirma el secretario del Consejo Pontificio para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes.



Es el planteamiento que pidió Juan Pablo II en el mensaje para la Jornada Mundial del Turismo (Cf. Zenit, 27 junio 2003) apelando a la responsabilidad personal de turistas y viajeros respecto a las muchas realidades y situaciones de necesidad con las que se entra en contacto durante las vacaciones, dado que gran parte de las instalaciones turísticas se encuentran en regiones pobres o muy pobres.

A veces, hablar de evasión puede suponer «poner entre paréntesis no sólo las actividades de la vida cotidiana sino también los criterios éticos y morales (...)». Sin embargo, el mismo término también se utiliza para «algunas condiciones de ambiente y de paisaje, así como actividades que nos ayudan a reencontrar el equilibrio, la serenidad, las fuerzas físicas, psíquicas, espirituales», explicó monseñor Marchetto.

Es en este último sentido en el que debemos considerar el turismo «como un instrumento para el desarrollo de la persona con algunos valores antropológicos específicos e importantes. Las palabras del Santo Padre nos invitan a evitar el primer escollo y a profundizar el segundo aspecto», observó.

«Todos estamos de acuerdo en la capacidad del turismo para promover el encuentro entre personas, pueblos, culturas y religiones», si bien llevarlo a la práctica presenta dificultades, constató el arzobispo.

«Sin embargo, gracias a Dios, en los últimos años hemos visto nacer muchas iniciativas de las que un turista se puede beneficiar (...) –constató--. Hoy podemos contar con posibilidades de turismo ecológico, cultural, solidario, social, popular».

El arzobispo Marchetto recordó que también existen agencias turísticas que, por ejemplo, destinan parte de los beneficios a proyectos de desarrollo.

Además, «muchas asociaciones, especialmente de jóvenes, preparan visitas y estancias en las que el objetivo prioritario es convivir y trabajar con los habitantes del país visitado», concluyó.