Por primera vez un brasileño al frente de los misioneros escalabrinianos

Celebran en Roma su capítulo general en el X aniversario de la beatificación de su fundador

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ROMA, lunes, 26 febrero 2007 (ZENIT.org).- El X aniversario de la beatificación de su fundador, Giovanni Battista Scalabrini, ha enmarcado el capítulo general que la Congregación de los Misioneros de San Carlos (escalabrinianos) ha celebrado en Roma, durante el cual ha elegido como superior general por primera vez a un no italiano, el padre Sérgio Olivo Geremia.



Si bien es de ascendencia italiana, el padre Olivo es de origen brasileño: nació en Dois Lageados el 1 de abril de 1944.

Integran la nueva dirección general de la Congregación también los siguientes consejeros: el padre Livio Stella (Italia), el padre José Carmen Hernandez A. (México), el padre Rui M. da Silva Pedro (Portugal) y el padre Pietro Paolo Polo (Italia).

La necesidad de redescubrir y renovar la vida comunitaria y la espiritualidad se subraya en el documento final de este XIII capítulo general, celebrado del 16 de enero al 9 de febrero, informa la agencia «Fides» de la Congregación vaticana para la Evangelización de los Pueblos.

El texto reafirma con vigor el compromiso de la Congregación escalabriniana en el terreno de la movilidad humana, con particular atención a aquellas situaciones en las que el fenómeno de las migraciones presenta aspectos críticos e inhumanos.

Los misioneros de San Carlos se comprometen, en el próximo sexenio, a dar nueva vitalidad y nuevo impulso misionero a la consagración religiosa, integrados en las iglesias locales al servicio de cuantos viven dramáticamente la movilidad.

«Padre de los migrantes», Giovanni Battista Scalabrini nació en Fino Mornasco (Como, Italia) en 1839. Fue rector del seminario, profesor y párroco en una zona obrera de Como. En 1876, con sólo 37 años, fue nombrado obispo de Piacenza.

Su actividad pastoral fue extraordinaria. Visitó cinco veces las 365 parroquias de su diócesis.

Muy sensible a la atención pastoral de los migrantes, el 28 de noviembre de 1887 fundó la Congregación de los Misioneros de San Carlos, con la finalidad de dedicarse completamente a la asistencia espiritual de los numerosos italianos emigrados a América. Murió en 1905 en Piacenza.

La Congregación escalabriniana se orientó, de esta pastoral casi exclusiva, hacia la atención de todos los migrantes. Actualmente cuenta con 731 miembros, menos de la mitad italianos.

«Trabajan juntos en parroquias multiculturales, en misiones de frontera, en centros de asistencia, en centros especializados de investigación y de estudio y en maneras muy variadas de pastoral interétnica a fin de proteger la dignidad humana y los derechos fundamentales de los migrantes y sus familias», explica a la agencia del dicasterio misionero el padre Pietro Polo, secretario general.