¿Por qué ayunar? Sin la conversión del corazón no se detendrá el terrorismo

Indicaciones de la Santa Sede para el día de ayuno y la jornada de Asís

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CIUDAD DEL VATICANO, 7 diciembre 2001 (ZENIT.org).- La Santa Sede ha publicado orientaciones sobre el ayuno y la oración por la paz en las que constata que el ayuno tiene por objetivo la conversión y «sin la conversión de los corazones es difícilmente imaginable el cese radical del terrorismo».



Con este espíritu, la Oficina de las Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice publicó este jueves un documento de «Indicaciones litúrgico-pastorales sobre el ayuno y la oración por la paz en preparación al encuentro de Asís del 24 de enero».

El texto ofrece también sugerencias específicas para la vivencia de la jornada de ayuno que ha convocado Juan Pablo II para el próximo 14 de diciembre, en concomitancia con el final del Ramadán.

«Tras los graves atentados perpetrados el 11 de septiembre 2001 en Estados Unidos de América, el Santo Padre ha manifestado varias veces su reprobación por estos actos terroristas y su preocupación por las consecuencias de la actual intervención militar en Afganistán», explica el documento en su introducción.

«La Iglesia ora e invita a actuar para que el amor prevalezca sobre el odio, la paz sobre la guerra, la verdad sobre la mentira, el perdón sobre la venganza», añade el texto de las «Indicaciones» dirigido a todas las diócesis del mundo.

Y como gesto decisivo, siguiendo la tradición del Antiguo Testamento y de toda la historia de la Iglesia, el Papa sugiere la práctica del ayuno

El Papa quiere que el ayuno se convierta en un grito de los corazones al Señor, pues sin su ayuda «será imposible encontrar un solución a la dramática situación en que se encuentra el mundo».

El «día de ayuno», explica el documento vaticano, implica libremente a todos fieles: «los niños, que de buena gana hacen renuncias en favor de sus coetáneos pobres; los jóvenes, muy sensibles a la causa de la justicia y la paz; todos los adultos, excepto los enfermos, sin exclusión de los ancianos».

«La tradición local sugerirá la forma de ayuno a realizar: aquel de una sola comida, aquel "a pan y agua" o aquel en que se espera la puesta del sol para comer».

Además, explica la Santa Sede, «será tarea del obispo establecer un modo simple y eficaz para que aquello de lo que uno se priva en el ayuno sea destinado a los pobres, en particular a quien sufre en este momento las consecuencias del terrorismo y la guerra».

La gran novedad propuesta por Juan Pablo II es que este ayuno deberá estar acompañado por la peregrinación. El 14 de diciembre será el punto de partida de un camino espiritual y físico del creyente hacia el cambio interior.

Los obispos establecerán, por ello, lugares donde dirigirse en oración, desde el día del ayuno hasta la vigilia del 23 de enero, vísperas del gran encuentro de oración por la paz en Asís.

Este camino de preparación pasará, por tanto, por la Navidad y por la Jornada Mundial de la Paz, el 1 de enero, que este año tiene por lema, según ha establecido el Papa, «No hay paz sin justicia; no hay justicia sin perdón».

Las «Indicaciones litúrgico-pastorales sobre el ayuno y la oración por la paz en preparación al encuentro de Asís del 24 de enero» pueden leerse en la página web de Zenit (http://www.zenit.org), en el servicio del 7 de diciembre.