Por una economía solidaria en América Latina

Llamado del departamento de Justicia y Solidaridad del CELAM

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ROMA, viernes 13 enero 2012 (ZENIT.org).- El arzobispo peruano Pedro Barreto SJ, presidente del departamento de Justicia y Solidaridad del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), ha denunciado el sistema económico dominante que condena a la pobreza a un gran número de personas.

El diario vaticano L'Osservatore Romano se hace eco en su edición de este viernes de las afirmaciones del arzobispo peruano Pedro Barreto que asegura [traducimos de la edición italiana el diario vaticano]: "La Iglesia sigue criticando el sistema económico dominante", un despiadado plan de intereses que castiga a amplios sectores de las poblaciones de América Latina, acentuando las desigualdades sociales y la pobreza. Especialmente las periferias de las grandes ciudades, que siguen sin servicios básicos indispensables como el agua y la electricidad. Es un hecho inadmisible para un continente con grandes recursos naturales".

Refiriéndose también al Perú, según el diario vaticano, el prelado puso de relieve una paradoja: a pesar de la crisis internacional generalizada, el año que inicia deja entrever una "leve mejoría económica y financiera en América Latina".

Sin embargo, este crecimiento económico --se pregunta--, "¿es un crecimiento de todos y para todos, o sigue habiendo una gran parte de la población que lucha por sobrevivir?".

La respuesta está en una visión y una práctica de la economía aún arraigada profundamente, que se caracteriza por intereses personales y corporativos, lo que contradice la necesaria búsqueda del bien común.

Según el arzobispo, para vencer, o al menos mitigar las desigualdades sociales y la pobreza generalizada en América Latina --agravada por viejos y nuevos males--, como por ejemplo, la violencia y las drogas, se debe "distribuir la riqueza", recuperando el ineludible valor social y la dimensión ética de la economía y las finanzas; se necesitan proyectos de desarrollo sostenible de amplio alcance, que tomen en cuenta a los excluidos de la sociedad.

En definitiva, "un nuevo modelo económico basado en la doctrina social de la Iglesia", que contiene un conjunto de principios, enseñanzas y directrices destinadas a resolver, en el espíritu del Evangelio, los problemas socio-políticos y económicos.