Portavoz vaticano: Un año para que los sacerdotes sean santos

El padre Lombardi reflexiona en la consigna del Papa: "¡También los sacerdotes deber acordarse de rezar!"

| 2966 hits

CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 14 junio 2009 (ZENIT.org).- Con el Año Sacerdotal, que comenzará el próximo viernes, Benedicto XVI busca imprimir una renovación en la Iglesia basada en la santificación de los sacerdotes, especialmente a través de la oración, constata el portavoz del Vaticano.

El padre Federico Lombardi S.I., director de la Oficina de Información de la Santa Sede, ha hecho un análisis de esta iniciativa papal en el último editorial del semanario "Octava Dies" del Centro Televisivo Vaticano, del que también es director, dejando espacio a momentos de vida cotidiana del Santo Padre.

De hecho, el Papa Joseph Ratzinger, cuando recibe en audiencia a los sacerdotes, les suele regalar un Rosario y les dice: "¡También los sacerdotes deber acordarse de rezar!".

"A mí me ha pasado más de una vez", reconoce el portavoz y añade: "Estas palabras me volvieron a la mente cuando el Papa proclamó el Año sacerdotal, que está por empezar, en el 150 aniversario de la muerte de san Juan María Vianney, el santo cura de Ars, espléndido modelo de espiritualidad y de celo para todos los sacerdotes, sobre todo si están comprometidos en la pastoral".


El sacerdote cita otra advertencia pública del Papa en la que aseguraba que "siempre es fuerte la tentación de reducir la oración a momentos superficiales y apresurados, dejándose vencer por las actividades y las preocupaciones humanas".

Por eso, el padre Lombardi recuerda esta expresión del cura de Ars: "Parece que algunos le dicen al buen Dios: 'no tengo más que un par de palabras que decirte, de manera que me voy a apresurar para luego alejarme de ti'".

"Si el problema de la unión con Dios se presenta a todos los cristianos, se presenta en particular a los sacerdotes, requeridos por todos los lados, mientras disminuye o sigue siendo tan pequeño ante las expectativas", asegura el sacerdote.

El portavoz reconoce que "es obvio que la santidad de los sacerdotes es, ante todo, responsabilidad de ellos mismos, pero está ligada también a toda la comunidad de los fieles. Bastan algunos sacerdotes indignos para herir profundamente la credibilidad de la Iglesia".

"Y, por otra parte --concluye--, la solidaridad espiritual de la comunidad es un apoyo muy fuerte para su vida espiritual y apostólica. En fin, el Año sacerdotal vale no sólo para los sacerdotes sino para todos".