Proteged a los niños migrantes de la marginación, pide Benedicto XVI

Durante el Ángelus hoy, Jornada del Migrante y del Refugiado

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CIUDAD DEL VATICANO, domingo 17 de enero de 2010 (ZENIT.org).- Todo niño migrante es ante todo una persona creada a imagen y semejanza de Dios, y debe ser “protegido de la marginación y la explotación”.

Así lo afirmó hoy el Papa Benedicto XVI durante el rezo del Ángelus, con los peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro, coincidiendo con la Jornada Mundial del Migrante y el Refugiado.

El Pontífice dirigió un saludo especial a los participantes en el Festival Internacional “Itinerarios del Espíritu”, que en ese momento estaban siguiendo el Ángelus en directo, desde la Nueva Feria de Roma.

Estaba con ellos el presidente del Consejo Pontificio para la Pastoral con Migrantes e Itinerantes, monseñor Antonio Maria Vegliò.

El Papa afirmó que “la presencia de la Iglesia al lado de estas personas ha sido constante en el tiempo, alcanzando objetivos singulares a principios del siglo pasado”, y aludió a obras asistenciales como las de monseñor Scalabrini y santa Francesca Cabrini.

Refiriéndose en concreto al mensaje de este año, sobre los migrantes y refugiados menores de edad, recordó que el propio Jesucristo, “que de recién nacido vivió la dramática experiencia del refugiado a causa de las amenazas de Herodes, enseña a sus discípulos a acoger a los niños con gran respeto y amor”.

“El niño, sea cual sea su nacionalidad o el color de su piel, debe ser considerado ante todo y siempre como persona, imagen de Dios, que promover y tutelar contra todo tipo de marginación y explotación”.

En este sentido, destacó la necesidad, no sólo de garantías legales a los menores, sino también, de acompañamiento “en los innumerables problemas que deben afrontar”.

Por ello, quiso pedir “a las comunidades cristianas y a los organismos que trabajan en el servicio a los menores migrantes y refugiados”, a “mantener viva la sensibilidad educativa y cultural hacia ellos, según el auténtico espíritu evangélico”.

Por último, antes de las despedidas, quiso saludar a los representantes de diversas comunidades étnicas presentes en la plaza.

“Auguro a todos que participen plenamente en la vida social y eclesial, custodiando los valores de sus propias culturas de origen”, añadió.