«Que la Iglesia no nos olvide, no somos sólo comerciantes de diversiones»

Ocho mil personas celebrarán el Jubileo del mundo del espectáculo

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CIUDAD DEL VATICANO, 12 dic (ZENIT.org).- El Jubileo de del mundo del espectáculo, la última cita por sectores de actividad del calendario jubilar, se desarrollará del 15 al 17 de diciembre próximos y se caracterizará por cantos, sonidos, recitaciones, manifestaciones de júbilo en preparación de la Navidad.



Contrariamente a lo que se podría imaginar, será una manifestación más de sustancia que de forma. La participación verá pocos nombres famosos y muchos trabajadores del espectáculo. Habrá más de 70 bandas musicales, artistas de la calle, protagonistas de teatrillos de feria y de las carpas de circo.

Durante la rueda de prensa de presentación, que ha tenido lugar esta mañana en la Sala de Prensa vaticana, el cardenal Roger Etchegaray, presidente de Comité del Gran Jubileo del Año 2000, ha contado que ha «frecuentado, cuando era joven sacerdote, a gente de teatro hasta en los camerinos y a gente de circo hasta dentro de las caravanas» y que «un motocilista acróbata del “muro de la muerte” del parque de atracciones, que una vez preparé a la primera comunión, me ha escrito recientemente: “Que la Iglesia no nos olvide, no somos sólo comerciantes de diversiones”».

El cardenal Etchegaray ha explicado que «distinguiéndolo del Gran Jubileo de los Artistas, ya celebrado el 18 de febrero pasado, la Iglesia ha querido, esta vez, poner de relieve el valor festivo del arte sobre todo popular. En este sentido, todo el Jubileo ha querido ser, en el correr de los meses, como una continua fiesta. Esta alegría totalmente sencilla ha estallado primero en nuestras celebraciones litúrgicas y de allí se ha difundido después en las plazas, en las calles romanas y hasta en los más de cincuenta conciertos que han tenido lugar cada domingo del Año Santo».

«Es increíble --ha añadido el cardenal-- como el cristiano ama la fiesta, la verdadera fiesta que precede, según el tiempo de Adviento, a una fiesta que no será ya un espectáculo ocasional sino la vida ordinaria de cada instante y de cada pueblo. Con Dios se da la fiesta sin fin... el jubileo sin fin».

Monseñor Crescenzio Sepe, secretario general del mismo Comité ha añadido que «el mundo del espectáculo no está hecho sólo de luces y de reflectores y no se refiere sólo al desfile de «estrellas»: es un mundo del trabajo, a menudo incluso duro y comprometedor, que afecta a miles de personas, muchas de las cuales actúan humildemente «detrás de las bambalinas». Por ejemplo, son parte del mundo del espectáculo también los llamados artistas de la calle, expresión en muchos casos del más autentico y genuino arte popular».

Monseñor John Patrick Foley, presidente del Pontificio Consejo de las Comunicaciones Sociales, ha precisado que «hemos querido evitar una situación en la cual las «estrellas» pudieran eclipsar, en algún modo, el Sol, el Hijo de Dios, Nuestro Señor Jesucristo. Como en el Jubileo de los periodistas, hombres y mujeres profesionales, han venido a rezar como simples peregrinos. Aquello nos impresionó y hemos tratado de perseguir ese mismo espíritu».

Tras haber recordado que son 8.000 las personas que han confirmado su presencia, monseñor Pierfranco Pastore, secretario del mismo Pontificio Consejo, ha concluido así: «Nuestro deseo es que todos cuantos participen en el Jubileo del mundo del espectáculo sepan hacerse, como los pastores del nacimiento, protagonistas de un camino que lleve hacia aquella Luz que emana de la cueva de Belén».