¿Qué pastoral juvenil plantear en el sureste de Europa?

Los presidentes de los episcopados de la región se reúnen en Chipre

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NICOSIA, martes 8 de marzo de 2011(ZENIT.org).- “Arraigados en Cristo, firmes en la fe. La pastoral juvenil en el sureste de Europa”, fue el lema del XI Encuentro de los presidentes de las Conferencias Episcopales del sureste de Europa, que se desarrolló en Nicosia, Chipre desde el 3 al 6 de marzo invitados por monseñor Youssef Soueif, Arzobispo de Chipre de los maronitas.

Las Conferencias Episcopales representadas eran siete: Albania, Bosnia y Herzegovia, Bulgaria, Chipre, Grecia, Rumanía y la Conferencia Episcopal Internacional santos Cirilo y Metodio, junto a las diócesis de Chisinau (República de Moldavia).

Han participado también el Nuncio Apostólico de Chipre, monseñor Antonio Franco, el patriarca latino de Jerusalén, su Beatitud Fouad Twal, el Observador permanente d ella Santa Sede en el Consejo de Europa en Estrasburgo, monseñor Aldo Giordano y varios expertos.

El encuentro ha tenido momentos de oración y de encuentros con las diversas comunidades católicas locales, con los consagrados y con los jóvenes. Ha tenido, además, una dimensión ecuménica con la visita al Metropolita Georgios de Pafos y la comunicación del Metropolita Isaías de Tamassou sobre la realidad de los jóvenes ortodoxos en Chipre.

Los participantes se han encontrado con el Presidente de la República de Chipre, Dimitris Christofias. La reunión, recuerda un comunicado emitido al final del encuentro, ha sido también “una ocasión para recordar y confiarnos a la misericordia del Señor, al obispo Luigi Padovese, presidente de la Conferencia Episcopal de Turquía, que solía participar en estas reuniones, bárbaramente asesinado el pasado junio”.

Del mismo modo, “los participantes han querido expresar su solidaridad y comunión con la Iglesia de Turquía y con todas las Iglesias que sufren”.

Invitación a los jóvenes

La parte temática ha sido desarrollada a partir de las intervenciones de Eric Jacquinet, Responsable de la Sección de los jóvenes del Consejo Pontificio para los Laicos, y Francesco Pierpaoli, director del Centro Juan Pablo II de Loreto, que han seguido los informes de las Conferencias Episcopales.

Al final del encuentro, los participantes han podido dirigir a los jóvenes católicos del país de sureste europeo un “llamamiento urgente”, recuerda la nota final.

“Queridos jóvenes católicos, aunque si estáis en minoría en vuestros países, ¡no os desaniméis!”, escriben los participantes. “No estáis solos en vuestra creencia y esperanza en Cristo. Una inmensa marea de jóvenes espera en Cristo, ama a Cristo y confía en Cristo”.

“Conocemos vuestras dificultades”, reconocieron. “Dificultades de familias destruidas, dificultades para encontrar un trabajo estable, dificultades derivadas del 'eclipse del sentido de Dios' en la sociedad a la que estáis llamados a vivir, dificultades a causa del mal ejemplo de algunos adultos”, “dificultades derivadas del vivir en una sociedad que durante décadas ha sido dominada por ideologías totalitarias y por el ateísmo práctico y teórico que que envenenan los ánimos”.

A pesar de estos obstáculos, subrayan, “tenemos una inmensa confianza en vosotros, en vuestra innata generosidad, en vuestro rechazo a adecuaros pasivamente a la moda de los tiempos, en vuestra sensibilidad a los sufrimientos de los demás, en vuestro sentido de la justicia para la búsqueda de la paz, en la sed por la verdad que os caracteriza”.

“Todo esto... puede representar y ser una fuerza de renovación de nuestras comunidades. Podéis convertiros en la levadura, que da sabor a nuestras comunidades cansadas y a veces desmotivadas”.

Recordando que los jóvenes viven “en una sociedad multicultural, multirreligiosa y multiétnica”, los participantes invitaron a “testimoniar la invitación de Cristo a difundir el amor por todos los hombres, más allá de cada religión o cada ideología”.

“Estáis llamados a perdonar los errores que vuestros padres han realizado, a superar con la mansedumbre de Cristo, trágicas situaciones que han marcado el pasado. Estáis llamados a cumplir lo que, la generación que os ha precedido, quizás no ha sido capaz de cumplir: el diálogo fraternal con vuestros coetáneos de diversas religiones o confesiones cristianas; la colaboración por la justicia y la paz”.

“Vuestro testimonio de cristianos se convertirá en vuestro compromiso misionero en una sociedad donde la violencia y el odio parecen caracterizar la cultura de nuestro tiempo”.

En cuanto al tema inspirador de la JMJ de Madrid, “Radicados y fundados en Cristo, firmes en la fe” (cfr. Col 2,7), “quiere decir basar toda nuestra vida en la persona de Cristo”, señalan los participantes en el encuentro.

“Se trata de la totalidad de la vida y no la parcialidad de nuestras experiencias; se trata de los verdaderos cimientos sobre los cuales se basa toda la vida del hombre; es una visión, una elección, una actitud, un proyecto de vida, un modo de vivir”.

El bautizado, de hecho, “está llamado a ver en su bautismo un signo de pertenencia a la persona misma de Cristo”.

“Aquí -concluyen- se vive el encuentro con Cristo-joven que llama a los jóvenes a seguirlo y a convertirse en sus discípulos y profetas de su evangelio en el mundo de hoy”.